Por: Sherly Alejandra Moreno Betancourt
En esto días, un virus nos hace sentir pequeños ante la tierra y ante el mundo, nos encierra y a su vez nos libera. Nos limita y a la vez nos permite ser. Pero ¿se dan cuenta? nos ha abierto los ojos; esta situación ha demostrado que el dinero, los lujos y el privilegio no sirven de mucho cuando la naturaleza decide actuar. El virus pasa sin mirar a quien tenga dinero o a quien no. Todos somos iguales ante la pandemia, la cual, nos aclara lo que somos: pequeños y vulnerables.
¿Qué es lo que debo hacer? Se preguntarán muchos. Ahora solo hay que esperar con tranquilidad a que todo pase, ayudar a los que no tienen cómo protegerse y a los que viven en las calles. La respuesta es, actuar de buena fe.
Sin embargo, no es lo que todos están haciendo, hay familias o personas tan alarmadas que por la simple “supervivencia” han dejado a un lado las necesidades de los demás. ¿Por qué una sola familia tiene que acabar con los elementos de aseo personal, carnes o demás cosas? Si es evidente que también las necesitan otras familias colombianas.
Lo dicho, es para que no permitan que estas circunstancias saquen lo peor de cada uno. Al contrario, debe prevalecer el apoyo y el bienestar de todos. Además, tengan en cuenta que el virus no es lo único que puede cobrar vidas. El egoísmo de otros los puede afectar a ustedes, a sus familias y a todo un país.
Por otra parte, he visto por varias redes sociales mensajes de usuarios desesperados, alarmados, con miedo y otros que están regalando mensajes de esperanza y tranquilidad a sus seguidores. Esto me llama la atención, ya que considero admirable cómo algunos colombianos le han sacado provecho a esta situación para ayudar a los más afectados. Es sorprendente cómo una pandemia ha sido capaz de unir a un pueblo, aunque sea por miedo. El hecho es que una mayoría trabaja por el bien común.
¡Que viva el 2020! Porque ha sacado lo peor y lo mejor de los colombianos ¡que viva! Porque nos sorprende cada día con eventos desastrosos, pero además ¡que viva! Porque a algunos nos ha permitido estar con nuestras familias. Y aunque el encierro ocasione peleas o discusiones, también provoca amor y cariño. Así que ¡gracias 2020! Nos enseñaste a valorar lo que desde un principio debimos haber valorado.