
Por: Martín Barros Choles
“Esta pandemia nos va matar”, escuche desesperadamente a un comerciante. No es para menos, ventas cerradas, generaciones de obligaciones, sin ingresos llega a iliquidez, con compromisos y sin reservas. Los comerciantes están al borde de la locura, por las incertidumbres originadas por los presagios, relacionado con la duración de la pandemia, en control y prevención, para la reactivación, de la actividad comercial, industrial y de servicio. Los únicos beneficiados, para acontecimiento inhumano, son los bancos y entidades financieras, apoyadas por el gobierno desembolsos económicos, son los bancos y entidades financiera. Las pérdidas diarias son inmensa, no muy fácil de recuperación a corto plazo. Pequeños y medianos comerciantes, están preocupado y con razón, no ven soluciones a la vista y el tiempo, no espera. Sin movimientos en el comercio y los servicios, se bajan de hechos, las operaciones financieras. Las parálisis por la crisis sanitaria, afecta el empleo, por falta de producciones y ventas. Muchos comerciantes, clausuran y liquidarán los negocios, si no se le atienden y apremian con recursos, de impulso y se congelan, intereses y obligaciones, financiadas, a pagos graduales. Esta situación sanitaria, puede tardar 100 o más días o meses, hasta que por fin logren erradicar el coronavirus, con vacunas y medicamentos, que no será muy pronto.
Las cárceles de Colombia, por nada quiere la visita de covid, aun cuando se asomó en Villavicencio-Meta, dejando dos reclusos muertos, otros en estudios, incluidos guardianes del INPEC, con información reservada. También positivo dos presos de la cárcel Picota, en Bogotá. Dios quiera que el covid, se aleje de la celda carcelaria, por que serían muchos los muertos, que la nación les tocaría que pagar, sin escusas eximente valederas. El gobierno, expide un decreto, condicionando los perfiles, por un lado y por el otro lado los delitos, no cobijados, para detención domiciliaria o libertad condicional de beneficiarios. El cruce entre edad, estado de salud, depende, de conducta delictiva. Si se trata de delitos excluidos de beneficio, el recluso o reo, no lo liberan, al menos que se contagie: ¿Dónde está la prevención y la garantía de seguridad, por la vida de cada uno de los recluido en las celdas? Si no los liberan, que los aíslen acondicionando espacios desinfectados, con disponibilidad de servicios, de agua, aseos y monitoreo de salud. Pero si continúan dilatando la salida de reclusos, por diferencias de autoridades, entre quienes sí y quienes no, tienen derecho, cuando en estas circunstancias, prevalece el derecho fundamental a la vida e igualdad. No deben esperar, que se dispare la contaminación covid, en hacinamientos, sin ventilación, sin aguas, ni protectores. Prevengan lo previsible, en el cuidado de la vida de reclusos, guardianes, familiares y amigos; de referenciados. Apliquen estatuto de guerra, porque este sistema colapsará.
Las estabilidades de las pensiones están en vilo. Los fondos territoriales, se lo asignó el gobierno a los bancos y los fondos privados, le cargan los pagos de pensiones, causadas y reconocida, a Colpensiones. De esta forma los fondos privados, siguen administrando y rentando, de los ahorros de los trabajadores. Con semejanza carga a Colpensiones, sin solidez económica de amparo, termina quebrada y el gobierno, ordena la liquidación, para posesionar, “tumbando y capando” en propiedad, la privatización de pensiones, de obligatoria afiliación en el territorio nacional. Jugar con ahorros y respaldo en fondos, para el cumplimiento religioso, ponen en peligro pagos de mesadas, por ser de alto riesgo, aun cuando el gobierno lo minimicen, sobre todo, cuando opere la corrupción, en favoritismo, por tráfico de influencias, interés y pagos de favores políticos, a patrocinadores de campañas presidencial, del presidente Iván Duque.
Debemos reflexionar y meditar, para oxigenar el espíritu, golpeado y estresado, por las pandemias del covid y la corrupción, que, a la vez, generarán muy pronto violencia y hambruna, explotando desorden e inconformismo social. La situación debe manejarse con mucho cuidado. La sensibilidad y la confianza, requiere de comprensión, entendimiento, respecto y equidad. Los sistemas tendrán que cambiar en buena hora, para ayudarnos entre sí, mancomunadamente, por necesidades de servicios mutuos, retributivos. El poder económico, no puede seguir superando la dignidad humana. Crese el desempleo y subempleo, en los pobres y la clase media, se desestabilizan hogares, sociedades, industrias, servicios, agricultura y tantas cosas más.
La unión hace la fuerza. En nuestros pensamientos y manos, logramos soluciones, de bienestar y prosperidad.

