El Campo en tiempo de la pandemia

Por: Juan Zambrano Romero
Presidente de la Asociación de Ing. Agrónomos de la Guajira – ASIAGUA.

“El campo son los pies que sostienen a la nación” Tomás Moro

La agricultura se ve fácil cuando el arado es un lápiz y se está a mil millas del campo de maíz”: Dwight D. Eisenhower

En el transcurso de estas semanas de crisis sanitaria, originada por la pandemia del coronavirus, se han producido inesperados cambios en las condiciones de vida y de trabajo de las personas en el planeta, por lo que se han dado cambios en la accesibilidad, necesidad y la seguridad de los alimentos. El planeta camina hacia una nueva realidad.

Este cambio genera un estado de alerta al considerar como servicios esenciales todos los productos agroalimentarios. La importancia de consumir productos sanos genera una alta biodiversidad microbiana en el organismo humano lo que contribuyen a fortalecer el sistema inmunológico, estos modelos de consumo crecen porque hay compras impulsadas por el miedo ante un latente desabastecimiento, ya que cada día hay más personas buscando garantizar su soberanía alimentaria.

La agricultura y la alimentación deben ser un servicio básico del sistema de vida. Pero los modelos económicos y la globalización implantada en los sistemas capitalista han destruido todo el tejido productivo del sector primario, que en situaciones como la actual podrían generarnos problemas graves de abastecimiento. Solo se espera que en los cambios se valore todo aquello que antes pasaba desapercibido, ya que se da por sentado que los productos no son cosechados en las estanterías de los supermercados, y que son accesibles solo gracias a esos hombres y mujeres del campo, a esos pequeños productores agropecuarios que todos los días del año, entre semana, festivos, fin de semana, con sol o con lluvia, truene o relampaguee, salen a trabajar la tierra para que los alimentos con los que se llena las despensas estén disponible para su consumo, mientras la población en general está confinada en sus hogares para evitar contagiarnos y  propagar el virus. Es entendible entonces la importancia de ese primer eslabón, como sector primario de la producción, lo que lo hace un sector estratégico y el que no puede fallar, ni en las peores crisis.

Se debe entender entonces que el campo es imprescindible al tener una gran responsabilidad con nuestro país, y es la de garantizar la producción de alimentos, trabajando más para que nada falte y este perdure en el tiempo. Pero no es nada aconsejable ni tranquilizador que nuestra alimentación dependa de terceros países, por no tener Colombia una política agraria firme y coherente que consigne los requerimientos de su población. Esta política de globalización ha venido destruyendo todo nuestro tejido productivo del sector primario y que en situaciones como la actual nos generan problemas graves de abastecimiento.

La realidad del planeta es que existe una superpoblación de un poco más de 7.000 millones de personas, con diferencias culturales, sociales y económicas enormes, con diferencias geopolíticas, con dificultad para producir alimentos, y una pereza para asumir realidades como el cambio climático. Es esta nuestra realidad.

Esta crisis de pandemia refuerza la necesidad de que el mundo abra los ojos al campo, de la cual nos pone frente a situaciones impensables, como la escasez de alimentos que son esenciales, podemos encontrarnos en la situación de que, teniendo recursos, no podemos comprar los productos. Al darse este evento surge el egoísmo y aparecen las restricciones de movilidad de la cual estamos. Comienza el acaparamiento de alimentos y productos afines al consumo diario o a la salud, que se vuelven esenciales. Al respecto el Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos – PMA –, el estadunidense David Beasley ha expresado que se prevé para el planeta una crisis alimentaria debido a la pandemia del covid 19, anunciando que esta hambruna será significativa en el tercer mundo.  

Otros sectores pueden esperar o se pueden manejar a control remoto o desde sus hogares, como se está haciendo en la actualidad, pero el de la producción de alimentos que es clave en estos momentos, cobra especial valor. Por eso es preciso preguntarse: ¿De dónde y cómo nos vamos a alimentar si avanzamos en el aislamiento?

A pesar de eso no se les ha venido entregando la verdadera importancia que merece el campo, para que así se sientan los pequeños y medianos agricultores retribuidos por su labor y trabajo, o al menos perciban unos precios justos por sus productos, ya que el abandono gradual del campo que ha venido ocurriendo en los últimos 30 años, han convertido a nuestro país en un país dependiente de las importaciones de productos agrícola desde la famosa apertura económica del gobierno de Gaviria, convirtiéndolo en un país menos autosuficiente. En el 2011, el Gobierno Nacional creó la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria – UPRA –, y ésta al realizar un estudio del sector, encontró que el país tiene más de 23 millones de hectáreas aptas para cultivo y de esas, solo se están cultivando 7 hectáreas, pero como contrasentido a la fecha Colombia está importando aproximadamente 14 millones de toneladas de alimentos.

En vista de la presente emergencia de pandemia el Gobierno Nacional a través de finagro establece la línea de crédito Colombia Agro Produce, para entregar crédito subsidiados al sector, que al análisis de la Contraloría General de la Nación, el 90% han sido entregados a actividades no productivas y no para garantizar la producción y la sostenibilidad durante esta crisis.

Al parecer, este sería un Segundo Agro Ingreso Seguro, al encontrar el ente de control que de los $ 226.000 millones colocados hasta el 8 de abril/20, $ 213.566 millones han ido a grandes comercializadoras y agroindustrias, $ 8.300 millones para medianos productores, y sólo $ 4.200 millones para pequeños productores. 

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Esta experiencia que estamos viviendo nos enseña que se incorpora el impulso de compra por el temor al desabastecimiento, lo que permite no encontrar los productos disponible. Es allí donde la producción agrícola y pecuaria local se transforma en una actividad de altísimo valor estratégico, cuya función es el suministro continuo de alimentos a la población, asegurando el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos.

Todo los sectores son muy importante, pero el sector agropecuario es de especial importancia y cuidado, por eso exhorto al Señor Gobernador del Departamento y a los Alcaldes, que ahora que se están formulando los planes de desarrollo de los cuatro años de gobierno departamental de la Guajira y sus 15 Municipios, puedan ellos tener la oportunidad de reflexionar sobre el tema y permitan inyectar importantes recursos al campo, para así establecer un sector agropecuario fuerte, sobre todo en la implementación de una política pública de soberanía alimentaria para la Guajira, teniendo en cuenta las permanentes consecuencias que ha dejado y viene dejando los casos de desnutrición en el departamento. Esa estrategia permite fortalecer las acciones hacia la población más vulnerable de nuestro departamento, los cuales son la población indígena y el campesinado, que son aquellos los que producen los alimentos que a diario tenemos en nuestras mesas, es esa la razón importante para ser autosuficientes.

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