Por: Delio Guerra Ibarra.
Hay canciones cuyas letras no tienen bonitos mensajes, pero tienen estribillos y ritmos pegajosos que la convierten en éxito, quedando grabada en la memoria colectiva de sus oyentes.
‘A bailar el pompo’, es una de esas canciones de la Guaco Banda.
‘’A mí me gusta bailar el pompo, que es un ritmo nuevo y si no lo baila ahora seguro que yo me muero’’.
Que la baile el pompo, que la baile el pompo, que la baile el pompo, mira, mira, que la baile el ‘’pompo’’.
Este estribillo pegajoso de esta canción de los años setenta, se grabó en la memoria de Santiago, un niño de condición especial del poblado de camarones, La Guajira, que en su adolescencia por cariño le apodaban ‘Chago’.
Esta canción sonaba a diario en las emisoras, en los pickups del pueblo. ‘Chago’ con su particular vestimenta, como la del chavo del ocho, sus cejas grandes y coposas, ojos saltones y su hablar monosílabo, bailaba y repetía el estribillo de esta, por todo el poblado de su tierra natal, y fue entonces cuando la comunidad lo apodo, ‘Chago Pompo’. Fue muy apreciado y querido en el pueblo, vivía de la caridad de familiares, amigos y conocidos por quedar huérfano de padre y madre.
Sus padres fallecidos, Juan Alvarado y Telemina Barros, sus
hermanos; Eva, Marlene, Mary, Héctor, también heredaron el apodo de ‘pompo’.
Chago Pompo, El poblado de Camarones
La Guajira
Te Recordara por siempre.