POR: MARTIN BARROS CHOLES
No podemos continuar estático a la espera del que el virus covid-19, lo venzan vacunas que evolucionan laboratorios, en competencias para coronar el jugoso negocio de salud, que se disputan naciones, para ganar preferencias, en mercadeos de productos farmacéuticos, con aplicación obligatoria. En Colombia, por ejemplo, el conjunto global de sus habitantes, en territorio nacional, pierden más de dos billones de pesos diarios, que se traduce en sumas acumuladas de: deudas, obligaciones y restricciones; de usos y consumos, pasmando el desarrollo normal. Las afectaciones, con pandemias covid, nos igualaron a todos proporcionalmente, sobre lo que teníamos, poseíamos y disponíamos; para amparar solvencia doméstica y de producción.
Todos necesitamos activarnos con las debidas prevenciones, para restablecer, movilidad, educación, industrias, comercios y servicios; con apoyo de créditos, por adolecer de iliquidez, para levantarse de manera gradual. Comencemos con inversiones en los campos agrícolas, a favor de pequeños y medianos predios rurales, que se planifiquen y clasifiquen, para aprobaciones de subsidios y créditos, destinado para un determinado volumen de hectáreas, por productos, a cultivar, ofertados para convocatorias públicas, para asignaciones democráticas e incluyentes, sobre participación colectivas y equitativas; a interesados, en cultivar pan coger, que se constituye en fuente alimentaria, de gran utilidad en tiempos de necesidades. Por lo menos se apoyen cultivos de 30 o más productos, en extensiones limitadas, podrían ser objeto de financiaciacion crediticias, con bajos intereses, amparados con pólizas agrarias, para producir lo necesarios en consumo masivos de canasta familiar, suspendiéndose y limitándose, temporalmente importaciones, originadas en tratados de libres comercios, relacionada con productos cultivados en nuestros territorios, como fórmula de reactivaciones y salvación económicas. No podemos cultivar a perdidas, ni permitir competencias desleales, con precios desiguales, por conveniencia de beneficios, gremiales y personales. El gobierno debe ejercer controles de protección y equilibrios transitorios, en producción y comercialización, como consecuencias de la declaración de emergencias, extendidas, por un término no inferior de cinco años, para subsanar los perjuicios causados, con las paralice de prevención en salud.
La pandemia del covid, ha disparados los precios de los productos agrícolas de consumos masivos, generado por costos de transporte y otras circunstancias restrictivas. Lo que veo inaudito, es las desprotecciones de algunos cultivos, como: papa, maíz, cebollas, tomates y otros; con las ventas de los mismos productos importados, desestimulando al campesino nacional, que abandonan el campo, por inseguridad y falta de apoyo, en ventas y comercialización de cosecha. En programas de inversión agrícola, se debe garantizar las compras de productos primarios, en centros de acopios, regulando precios a las intermediaciones mayoristas acreditadas, asumiendo estas, el valor y costos de transportes, controlando por autoridades locales, especulaciones, en distribuciones y ventas, a tenderos minorista.
Pequeños y mediados productores, que ofrezcan y pongan, a disposición sus predios, en programas agrícola, reciben crédito suscrito y sufragado, en especie y servicios. Es decir, no van recibir desembolso en dinero. El crédito se materializa en inversiones destinada a: acondicionamiento de la tierra, semillas, fertilizantes, asistencias y atención técnicas, prevenciones agropecuarias y servicios laborales, entre otros. El agricultor recibirá los beneficios después que se coseche y efectúen, las comercializaciones de productos, deduciendo, valor del crédito. De esta forma nadie pierde y todos ganamos, dándole vida al campo. Los gastos de: póliza, fumigaciones a plaguicida y transportes, deben subsidiarse, para no incrementar los precios de consumos de la canasta familiar. Los centros de acopios autorizados, deben descentralizarse y ubicarse, en territorios municipales rurales y trasladarse de ahí, a los corabastos y depósitos urbanos. En esta cadena de manejos, se vinculan muchas personas en servicios laborales, cultivadores, profesionales y técnicos agrícolas, aseadores, recolectores, empacadores, despachadores, transportadores, coteros etc
Frutas, cereales, tubérculos, leguminosas, herbáceas, y medicinales; son semilleros cultivables en diferentes comunidades locales, de acuerdo a la clase de suelo y climas, propicios para diferentes cultivos de abastecimientos, para consumos masivos diarios, intercambiables, entre localidades y regiones, productivas. También pueden industrializarse a través de procesacimientos, generando otros volúmenes de empleos, que tanto necesitamos. Es indispensable promover consumos de productos nacionales, induciéndolo en conciencia humana, para preferir lo nuestro, fortaleciendo la circulación de divisas internas, frenando importaciones de lo mismo en mercadeo. A lo tuyo tú.