INDOLENCIA DE BANCOS EN TIEMPO DE PANDEMIA

Por Martin Barros Choles

El cierre de actividades obligatorio, en prevención de contaminación y de incierto, termino de duración del covid-19, cuando han transcurridos más de cien días de cuarentenas, es preocupante, para comerciantes, industriales y prestadores; de múltiple servicio, con excepción a los servicios financieros, que no paralizan y resultan ser beneficiados, en operaciones y soportes económico, de manejos rentistas. El establecimiento comercial está averiados, fracturados y quebrados; requiriendo de apoyo especial, excepcional, en auxilio emergente, para motivar e incentivar, el levante de reactivación económica, ya que, de lo contrario, el abandono, conllevaría a desastres y tragedias, originando funestas consecuencia y desajuste económico-social.

El gobierno del presidente Iván Duque, ha manifestados muchas promesas y subsidios, anunciando alivios, que aún no se materializan, llenando de esperanzas a los trastornados en “banca rota”. Pero parece todo terminaría, en ilusiones y falsas promesas, en lo relativo a créditos bancarios y financieros, con beneficios adicionales, tales como: congelaciones de interés, con términos de gracias y tarifas blandas, pagaderos de dos y tres años. El senador David Barguil, ha denunciado en las redes sociales, a los bancos, porque no tienen intenciones en esta situación crítica y apremiante, de desembolsar dineros, sin garantías reales y prendarias, en monto correspondiente a cinco veces o más, del valor del crédito solicitado que aprueben. El gobierno debe hacer valer sus palabras, expresadas y comprometida, en espacio de televisión institucional informativo, relacionado con el manejo del covid-19. De no cumplirse esas palabras quedarían vuelta basura, desconcertante y frustrantes.

El gobierno piensa una cosa y los bancos van en contravía por otra, acaparando interés y rentabilidad. Los bancos violan la ley 2009 de 2019, recientemente promulgada y relacionada, con la gratuidad de servicios, en cuentas corrientes y ahorros, tales como: retiros en la propia red, consulta de saldo, certificaciones bancarias, transferencias por internet, entre cuenta de la misma entidad, expedición de cheques de gerencia, extractos etc. El gobierno de Duque, les entrego a los bancos recursos billonarios, tomado del Fondo Territorial de Pensiones, capitalizándolo para que, a la vez, facilitaran créditos a las comerciantes, víctimas de las pandemias, de coronavirus y fortalecimiento de actividades, agroindustrial, avícola, pesquera y ganadera; para favorecer la producción de alimentos y mitigar el consumo diario. Mientras el Banco de la Republica, rebajó la tasa de interés, para préstamos bancarios a 3.20% anual, estos (bancos) las incrementaron del 18% al 20%, a este monto, sin que, contra ellos, se apliquen controles y sanciones, para frenar y corregir, los abusos reiterativos. Los bancos van utilizar los recursos cedidos o donado por el gobierno, para comprar carteras, de amparo efectivos, a bajos precios, aprovechado la desgracia que estamos viviendo, de manera indolente. Nada han aportado, ni contribuido los bancos, con la causa del coronavirus, para solventar necesidades de personas, en plena miseria, pasando hambre. Solo les interesa ganar, como lo demuestran trimestralmente, balances con resultados favorables de ingresos beneficiosos billonarios.

Lo peor está por llegar, si el gobierno no pone orden, frente a la circunstancia que vivimos, coordinando equitativamente, relaciones restauradoras y de auxilio, que permita de manera incluyente, la participación en las ofertas del gobierno que, de hecho deben ser indiscriminada, para atender y equilibrar, en igualdad de derecho, a todas las personas afectadas, que soliciten créditos o ayuda para aplacar, la agonía y desesperos, de quienes han quedado en iliquidez y saturados de obligaciones, sin forma de cancelación de pagos, como consecuencia de tragedia infecciosa, que obligó a paralizar actividades, productivas y cerrar establecimientos, sin frenar las obligaciones, que diariamente se causan. Abandonar y desatender, el levantamiento de las personas quebradas y favorecer en privilegios a otras, seria provocar, reacciones de choques, que se trasforman en violencias, que debe prevenirse. Los estados anímicos de personas afectadas, por las constantes cuarentenas y restricciones, están alterados, acosados por los incrementos, de deudas y obligaciones, que los trastorna, estresa y los tiene al borde de locura. Algunos que no soporten resistir, penurias y calamidades, pueden terminar, tomando la fatal decisión del suicidio, que se debe evitar ante que lamentar.

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