Salud, medio ambiente y educación; reciben trato inconsecuentes

POR: MARTIN BARROS CHOLES

La vida es un derecho fundamental, depende de factores externos, que hoy en día corren grandes peligros, por falta de conciencia y sentido de pertenencia humana. La salud física y mental, está a las buenas de Dios.  Se carece de atención y orientación, educativa e informativa, para efecto preventivo. Descuidar la salud, es colocarnos en graves riesgo, plasmados en hechos, viviente. No gozamos de un ambiente sano, por los deterioros que a diario se causan, por efecto, de desforestación y contaminaciones, gaseosas, carbónicas y residuos, sólidos y líquidos, que se originan en infraestructuras industriales, transportes y proyectos minero-enérgicos; que priorizan los gobiernos de turno, para colocar el interés económico, de beneficio, particular y exclusivo, por sobre el interés general democrático; sin amparar, el ecosistema ambiental y la biodiversidad.

La falta de valoración de derechos naturales, que Dios, nos concede gratuitamente, generando consecuencias trágicas y funestas, por los daños ambientales que se causan, con las contaminaciones, de aire, agua y destrucciones de capas terrestres. Tener educación de media y deficiente calidad, es un apoyo para explotar la ignorancia, con manipulaciones y engaños. Lo más triste de todo, son las ataduras y limitaciones, participativas integrales. Sobre derechos ambientales y humanos, nos corresponde y asiste, el deber de protegerlo y defenderlo, cuando esté en peligro o atenten con deterioros eco ambiental. La corrupción es el peor enemigo, de la salud y el medio ambiente, enquistados y atrapados, por perversos y malhechores, que gobiernan y administran, bienes y servicios públicos, en calidad institucional y de autoridad competente. Coartar o limitar, la participación ciudadana y popular, en acciones y decisiones, relacionada con el medio ambiente, resulta improcedente y abusivo, como se viene practicando acolitado por el gobierno, sin prever consecuencias de resultado negativos y nocivo, para la salud. ¿Porque cercenar la voluntad, de quienes defienden el derecho sano y descontaminado? ¿O quienes se oponen a obras que afectan fuentes hídricas, corrientes ribereñas y arrasen con biodiversidad, son de menos valores e importancia, que quienes están encargados en condición de autoridad nacional o local, para favorecer a individuos, que sobornan con corrupción?  Las resistencias colectivas y masivas, de oposición inconforme a ejecuciones de obras, las controla el gobierno represiones de fuerzas brutales, garantizando a operadores, cuerpos armados públicos, al servicio de privilegiados particular.

La educación es un factor básico para la vida y esencial en la salud, sin embargo, no la colocamos a la altura de las necesidades, erradicando por lo menos el analfabetismo, facilitando los medios y tecnologías, actualizadas en plataforma, que sirvan de vinculaciones y conexiones, para enseñar y aprender, de manera general, elemental y global, físicas y virtuales. Invertir en educación, genera alto beneficios para los estados, pero desgraciadamente la educación en Colombia, carece de margen, para inversión en impulsos especiales, que permita apoyar a educadores, profesionales y técnicos; para mejorar la calidad educativa, con las debidas adecuaciones, de espacios y elementos, operativos tecnológico. Los presupuestos de educación, no solo deben alcanzan para pagos de nóminas, prestaciones, alimentaciones y reparaciones locativa, entre otros; cuando se debe transformar el sistema obsoleto y anticuado, que rige la educación de Colombia

La salud una barca sin rumbo. La situación del coronavirus, es la mejor prueba para calificar, las atenciones y manejos protocolarios de salud. Las desinformaciones, descoordinaciones, morosidades e ineficiencias; constituyen base para deducir y presumir, la capacidad y calidad de los servicios, públicos y privados de que disponemos en salud. Los beneficios lucrativos que se originan, reciben y tranzan clandestinamente; los operadores de servicios, con negocios y manejos financieros; en el ramo de la salud, son motivos de deterioro económico. Sobran intermediarios (EPS) acaparadores, que, en vez de facilitar atenciones operativas, más bien obstruyen por las deficientes condiciones de salud que rige. El colapso del sistema es palpable. En el asunto de referencia se han ocupado prioritariamente del negocio de las UCI, pero descuidaron, la prevención mediante informaciones ilustrativa, divulgadas y difundidas, en programas educativos. No hay servicios de psicólogos, que, se necesitan y requiere para muchas personas, trastornadas y atolondradas, con problema de salud mental. El descalabro que deja el covid, es razón para entender que estamos patas arriba, absorbido por la corrupción y la salud en estado de coma.

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