Que deja la explotación del Carbón a La Guajira y Cesar?

Por Martin Barros Choles

La minería en termino general, deja desolación, frustración y ruina ambiental; después de presentarse, direccionada con engaños manipulados, en ilusiones y emociones embriagantes, por el devenir, con cambios y transformaciones alucinantes, en un sueño de fantasía, que enloquece de alegrías. En el inicio, son generosos y cooperadores, con administraciones municipales y comunidades, como toda escoba nueva. Su objetivo primordial es producir, para obtener ganancias. Exigen al gobierno, les concedan, prerrogativas, prebendas y privilegios; en lo relacionado con las áreas global concedidas para la explotación, consolidada en el “Título Minero”, generadores de utilidad. Comenzaron con desplazamientos de personas en asentamientos comunitarios, compras forzadas de fincas y predios rurales, a cuyos propietarios intimidaban, con expropiación y materializan, despojos y desalojos, con fuerza reprimentes, armadas del estado, atentando contra derechos humanos, dándole prioridad a los operadores mineros, sobre comunidades, indígenas, raizales y campesinas; ancestrales, perjudicadas por atropellos, que utilizan para despejar y encerrar, áreas de operaciones mineras. Hasta licencia expidió el Ministerio del Medio Ambiente, a Cerrejón, sin prever consecuencias nefastas, para autorizar el desvío del rio Ranchería, en 27 kilometro, cuya finalidad, extraer el carbón que estaba debajo del lecho, en complacencia a retribuciones económica, tranzadas en gobierno de turno, frenado por la reacciones y protestas, populares oportunas. De esa manera concluye, abusos, que pocos desplieguen divulgativos tuvieron en la ocasión, por arreglos monetarios, con direcciones de medios masivos de comunicaciones, relacionado con manipulaciones y “filtros” informativos, de protección, amparo; retribuidos con pagos de contrataciones publicitarias.

La Guajira y el departamento del Cesar, territorios vecinos colindantes, han tenido la dicha, de producir la mayor cantidad, de carbón térmico, a cielo abierto en el mundo, pero con retribuciones denominadas regalías y algunas efímeras compensaciones sociales. Las regalías supuestamente reconocidas para subsanar los daños ambientales, que se causen por extracciones mineras. Estas (regalías) se esfumaban y desaparecían, en el círculo de corrupción administrativa, predominantes en mandatarios y gobernantes territoriales, desde el presidente, hasta alcaldes, con sus equipos de gobiernos. Ambos departamentos, conjuntamente con sus municipios carboníferos, recibían anualmente, por concepto de regalía, mas de billón, sin embargos, no se invirtieron, para producciones y reactivaciones económica, sino en obras de concretos, quedando muchas sin terminar, tildadas de “elefantes blancos”. Es inaudito, que los municipios carboníferos de citados departamentos adolezcan de los servicios de agua y sanitarios, cuando debió ser lo primero, que construyeran, redes de servicios públicos, antes de iniciar las extracciones, pero así son las practicas de corrupción, que no pueden tapar, beneficiando unos pocos, vende patrias, torcidos, asociados, con operadores mineros, para saquear y defraudar, entidades territoriales, con regalías. Las regalías fueron arrebatadas y robadas, por el gobierno nacional, terminando el chorro en goteros, de referenciados territorios. La industria del carbón, les quedan pocos días. Dejó de ser un negocio rentable, por implementación, de energías alternativas, en acuerdos de naciones, que dispuso sustituir combustibles fósiles y carbón, por energía solar y eólicas. Los anuncios de retiros y desmotivación, de operadores mineros que tiran la toalla, en la referenciada actividad, caídas de precio y pocas demandas, que originan perdidas; es razón para entender, la inminente crisis económicas, que avecina. De nada servirán: lamentos, inconformidades, ni remordimientos; cuando termine de desaparecer es espejismo, que nos eclipsó, hipnotizó y aturdió, la mente, con aureolas de un mundo fantásticos.

El departamento de Cesar, lo angustia la renuncia de Prodeco, sobre todo, por los despidos y desvinculaciones laborales. En la misma le sigue, la Drummond y otras. En La Guajira, Carbones del Cerrejón. El Cesar a diferencia que en La Guajira. Trabajadores y proveedores, 90%, eran residentes permanentes, en Valledupar y demás municipios del Cesar, generadores de ingresos, para consumos. Los subcontratistas de operadores en el Cesar respetaron acuerdos previos que regía de manera general, en la vinculación laboral de operaciones, de nativos y residentes, en el departamento. En La Guajira no fue igual. Estuvo por debajo del 50%, en Carbones del Cerrejón y menos 5%, en subcontratistas y proveedores. Operador en La Guajira, no exigieron mayores participaciones, porque ninguna norma los obligabas. En Cesar, acabaron con la vocación agrícola y ganadera, fuente económica, ignorándola en inversiones con regalías, por la incursión minera. Buenas tierras quedaran inservibles para la historia, como muestra de desastre ecológico, que deja explotación de carbón, sin forma de rehabilitación. Ni siquiera han restablecido partes de los socavones, con rellenos y capas vegetales, como lo hizo en partes, Cerrejón. Mientras al Cesar les quedan: devastaciones, desolaciones, erosiones, deterioro y ruina ambiental, a La Guajira, les quedan, espacios prediales en la mina, para adecuarlo, en Zona franca, parques o ciudadela industrial, utilizando los socavones, para generación de energías, con paneles solares, apoyándose en infraestructuras, férreas y portuarias;  utilizadas, en importaciones y exportaciones, mejorando las condiciones, laborales y económicas; en la península, con actividades diferentes a la minería.

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