Jaider Curiel Choles otro primo que se fue

Por Martin Barros Choles

La muerte es la transición en plataforma, sobre el curso del camino que todos nos toca seguir, sin saber e ignorar, cuando, cómo, a donde y por qué? Ni mucho menos, fecha de calendario y hora. Cualquier día puede ser, sin previo aviso. Vivimos corto tiempo en el mundo terrenal, más de las veces con menos de cien años, pero ahí no termina la espiritualidad, que transciende a otra dimensión, reservada para cada persona, que nos deja conmovida y adolorida, por causa de la muerte, que a todos nos impactan, generando consternación y duelo.

El covid-19 se ha filtrado en el ambiente y las personas, afectando de indiferentes formas, deteriorando el estado de salud, tocando y puyando, indiscriminadamente hogares familiares, sin puntualizar estratos sociales. Perder: familiares, parejas, amigos, vecinos, allegados y hasta conocidos; nos sacude y entristece, desgarrando sentimientos y exaltando emociones, originada por afectos y recuerdos de vivencias, traducidos en remembranzas, cultivadas y grabadas en nuestra memoria.

El fallecimiento del pariente, Jaider Antonio Curiel Choles, constituye acontecimiento doloroso, en el núcleo y círculo familiar. Jaider era nieto de un ilustre marino, fundador del asentamiento en la Boca de Camarones, José Curiel Choles (qepd) quien se afianzó como autoridad territorial, en la promoción y control, de pesca.  Hijo del comerciante, Luis “Bayón” Curiel Rivadeneira (qepd) y Elina Choles Mejía, esposo de la señora, Belén Sanguinio, de cuya unión estuvieron un hijo, tuvo otro hijo extramatrimonial, Jaider Curiel Deluque, coadyuvado con los parientes, afligidos y melancólico, por la partida de nuestro apreciado primo, que Dios lo tenga en su santo reino.

Jaider Curiel, nació en el corregimiento de Camarones, contaba 62 año. Cursó estudios de medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara de México, especializándose en nación azteca, medicina nuclear, ejerciéndola en la ciudad de Barranquilla. Se desempeñó como alcalde del distrito de Riohacha, durante el periodo del 2008 al 2011, destacándose por terminar de sanear el déficit, de la administración municipal, iniciada por la alcaldesa Idairi Yolima Carrillo Pérez. Gozaba de simpatía popular, por su forma de ser: humilde, sencillo, generoso, agradable conversador y voluntario servidor, que halagaba con sus expresiones y manifestaciones espontaneas. Muy atento y pendiente de su familiares y amistades, que hoy lamenta y llora, consternada su partida terrenal, dejando profundo vacíos, que se aplacaran en el transcurso del tiempo. Uno mas de tantos familiares, que transcienden al mas allá, obedeciendo el llamado y designio del creador, nuestro Dios infinito.

El covid nos dejará huellas funestas, inolvidables y nos enseñará, de que la vida no es mas que un paseo, que debe aprovecharse, para servir y gozar del bienestar, mancomunado con aportes positivos y apoyo, a quien lo necesite, en emergencia y emprendimiento

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