Por Amylkar D. Acosta Medina
Deploramos el fallecimiento de una de las personas más descollantes y meritorias de La guajira, el ex gobernador Rodrigo Dangond Lacouture. Además de haber sido un agricultor y ganadero en una región y en un país en donde se necesita ser quijote para serlo, en un sector al que desde hace rato los gobiernos le dieron la espalda, fue un destacado líder gremial, un fogoso y diligente parlamentario.
Tuve el privilegio de ser su amigo y de compartir momentos cenitales de su travesía como servidor público y ello me permitió ser testigo excepcional de sus ejecutorias, razón que lo llevó a él a pedirme que le prologara su obra, que ahora se convierte en su testamento político, Mis debates con sed de justicia, en la cual los compila dando cuenta de su paso por el Congreso de la República. Bien dijo Georges – Louis Leclerc, que “el estilo es el hombre”. El estilo de Rodrigo era frentero, “pechador” le decían muchos, pero conciliador, altivo pero sin arrogancia.
Su partida representa para La guajira y para el partido Conservador, que tuvo en él uno de sus más caracterizados dirigentes, una pérdida irreparable, pero nos deja un legado que lo trasciende a él, que fue un personaje sin tacha alguna, ejemplar y ejemplarizante, digno de imitar por parte de las actuales y futuras generaciones, sobre todo en los tiempos que corren en los que la política y los políticos han perdido la confianza y la estima de los ciudadanos.
El mejor homenaje que puedo rendirle a nuestro amigo Rodrigo Dangond Lacouture, no sin antes expresarle nuestras condolencias a su esposa y compañera de vida de todas las horas Beatriz Navarro, a sus hijos y demás familiares, es compartir mi Prólogo a su libro. Paz en su tumba!