Por Martin Barros Choles
La epidemia viral, de la corona Covid-19, nos marca una terrible huella humana, para la historia inmortal. Es un golpe que atormenta la salud de las personas, dejando secuelas, destructivas y de lenta recuperación, cambiando y transformando a las personas, en: comportamientos, hábitos, modalidades y costumbres; domésticas y sociales. Todas las familias, se han visto afectadas, unas mas que otras, por destino de la vida, con la pandemia, covid-19, en lamentables circunstancias, de situaciones imprevistas, poco conocida en científicos de la medicina, para enfrentarlo y erradicarla. Las vacunas experimentales, que aplican contra el covid, es un paliativo en prueba, que pueda servir para frenar, contagios infecciosos, de conformidad con resultados que arrojen, los biológicos inyectados a las personas, para consolidar certeza de efectividad, en prevención y erradicación, de la citada pandemia. Lo curioso son las variedades de cepas o formas, (delta, alfa, beta, gama etc) que han aparecido en el Covid-19, haciéndole el “quite” y toreando, efectos de vacunas. De ahí que la pandemia, se mantiene vivita, haciendo estragos. Estamos a lo que Dios disponga, con la vida de cada uno de los seres humanos. A el nos encomendamos con fe.
El virus de referencia se originó y propagó en China, sin embargo, no obstante ser la nación mas poblada de del mundo, ha sido la menos afectada, a diferencia de India, segundas pobladas, con alto volumen, de contagiados y muertos. Se registran superficialmente, en el mundo, 200 millones de personas contagiadas y más de cuatro millones de muertos, en 193 naciones, sin incluir Corea del Norte, pero se presumen que los casos pueden superar el 50%, de las cifras publicitados, en establecimientos y servicios de salud, sobre todos, si las variedades de cepas inutilizan efectos de vacunas aplicadas, a habitantes del globo terráqueo.
El Covid vino para quedarse, entre las distintas formas de gripas, que padecemos y nos rodean, sin identificarla, pero no será el único mal, que nos afectará, durante el presente siglo. Aun cuando el tercer pico, viene en descendiendo en Colombia, sorprende, la continuidad de nuevos picos y rebotes contagiosos, originados en variaciones del citado virus, como está ocurriendo en: Estados Unidos, Israel y Europa, que no obstante haber vacunados a sus habitantes, continúan registrando altos contagios.
El fenómeno climático impredecible, en tormentas sísmicas, inundaciones y recalentamientos, que se nos avecinan, es apocalíptico, peor que la Siete Plaga de Egipto. Las muertes se originarán, además de: virus, bacterias, hogos, parásitos y plaga; por sequias y hambre, en condiciones difícil de controlar, por multiplicidad invasiva, de diferentes factores extraños, que pondrán jaque, la humanidad.
Quienes dominan el mundo con capitales económico, no entienden, que se necesita y requiere, respetar el medio ambiente, contaminados con residuos, líquidos, sólidos, gases tóxicos y proliferación de carbono. La avaricia, corrupción y el afán; de multiplicar riquezas, nos coloca en alto grado de peligro, sobre supervivencia, al minimizar e ignorar, a propósito, las advertencias de acontecimientos naturales futuros, por incumplimientos en limites preventivos, provocando causar y acelerar, hechos graves y funestos, generadores de situaciones deplorables; que debiéramos evitarlo, por el bien de la humanidad. Es necesario frenar: deforestación, operaciones de minerías e infraestructuras industriales.
Continuar explotaciones de hidrocarburos, con tecnología Fracking, para beneficiar únicamente a distinguidas familia o sociedades, del orden internacional, es un exabrupto y acción maligna, menospreciando el valor de la vida, con practicas indolentes y malvada, amasada de corrupción, favoreciendo intereses individuales particulares, por encima, del interés general, que debe prevalecer, en: prevenciones, restauraciones y ambiente sano; antes que tenerlo, destruido, contaminado y erosionado el territorio.
Es relevante y cuestionable, las producciones sofisticadas, de armas de: fuegos, biológicas, atómicas, nucleares y químicas; destinada a amenazar, amedrantar, destruir y masacrar; la humanidad y el medio ambiente
Se alimentarán y recrearán los ricos, tragando capitales, bebiendo petróleos y jugando a las guerras? Por no cuidar y maltratar la naturaleza, estamos predestinado a perecer en ella. Si a finales del presente siglo, las tormentas, catástrofe, guerras, pestes y hambre; no han aniquilado la humanidad, esta, se reduciría en mas del 50% de las personas que habitan el universo.