Hace 50 años las actividades económicas que caracterizaban a La Guajira tenían que ver con el comercio y el agro. En los 60 y 70, el comportamiento seguía siendo el mismo, pero a partir de la década del 80 con la explotación del carbón y del gas, la situación económica cambio y la minería empezó a posicionarse como el mayor aportante al PIB departamental, siendo el departamento el mayor productor de carbón de exportación en Colombia. En estos momentos la situación es otra y esta actividad minera se encuentra en declive, lo que debe obligar al territorio a prepararse y pesar en el impulso de otros sectores que dinamicen la economía.
Es aquí donde el sector agropecuario adquiere relevancia, los expertos en economía rural manifiestan que este sector juega un papel importante en el desarrollo económico de los países en la medida en que crea seguridad alimentaria y aporta insumos para la transformación de productos. Si bien, en estos momentos no es mucho lo que el sector aporta al PIB del departamento de La Guajira (4,5% – 515 miles de millones de pesos – año 2019), si genera más empleos que la minería, (28,52% – 54.694) aunque estos son de mala calidad, pueden en el futuro próximo ser una excelente alternativa para disminuir los indicadores de pobreza, ya que nuestra población rural representa el 50,51% (499.006).
Según el Censo Nacional Agropecuario, La Guajira tiene un 22% de hectáreas dedicadas a la actividad agrícola, un 58% a la actividad pecuaria y un 7% de bosques naturales. Si se analizan las cifras del agro se encuentra que a diciembre 30 de 2019 se habían sembrado 37.693,2 hectáreas, de las cuales se cosecharon 34.505,65 con una producción de 186.886,02 y un rendimiento de 1.782,73, siendo los productos más sembrados el maíz con 11.112,85 hectáreas, seguido del café con 5.048, de la yuca con 3.405, del frijol con 2.649,85, el banano con 2.522, el arroz con 2.452, la ahuyama con 2.134,4 y la malanga con 1.557,8.
La información por municipios los que más área sembraron fueron Riohacha con 7.931, seguido de San Juan con 5.076 y Dibulla con 5.066; así mismo, los productos más sembrados por municipio fueron el banano de exportación en Riohacha con 1.922, el maíz tradicional en San Juan con 1.350, en Barrancas con 1.310 y en Maicao con 1.200 y en Villanueva el café con 1.011 hectáreas.
En cuanto al inventario caprino y ovino, La Guajira es el principal tenedor de estos animales, con el 60,7% del total nacional para el caprino y 46% para el ovino. Por otra parte, La Guajira también se destaca como el departamento que más emplea mujeres en el campo en el Caribe, donde de cada 100 personas que trabajan en las UPAs 33 son mujeres.
En cuanto a la formalidad en este sector, existen a 2021 en el registro mercantil 261 empresas de las cuales 86 pertenecen al actividades de apoyo a la agricultura y la ganadería, y actividades posteriores a la cosecha, 68 ganadería, 32 pertenecen a cultivos agrícolas transitorios, 31 a explotación mixta (agrícola y pecuaria) 20 a pesca, 15 a cultivos agrícolas permanentes y 9 a los propagación de plantas (actividades de los viveros, excepto viveros, forestales); caza ordinaria y mediante trampas y actividades de servicios conexas; acuicultura).
Según información del DANE (Emicron – 2019) los ingresos anuales de los micronegocios cuya actividad económica era la agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca fue de 2.233.710 millones de pesos, por encima de la actividad industria manufacturera (229.018 millones), comercio (829.290 millones) y servicios (881.076); así mismo, los micronegocios en el departamento según actividad económica se ubican el 29,7% en la rama de servicios, el 27,7% en industria manufacturera, el 23,8% en agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca y el 18,8% en comercio.
Todas estas cifras permiten visualizar las potencialidades que el sector agro tiene, y la importancia para la economía local, pero su menguada estructura empresarial genera baja productividad; el hecho de no tener todas las condiciones para su pleno desarrollo hace que el departamento de La Guajira no visione la agricultura como un sector fuerte de el que se pueda soportar gran parte de su actividad productiva.
“Es bueno recordar nuevamente que es urgente definir una estrategia de transformación productiva que brinde la sostenibilidad económica que el departamento necesita. Es pertinente desarrollar y/o potencializar las apuestas productivas definidas en la Agenda Departamental de Competitividad. El desarrollo de otras actividades económicas (agricultura, turismo y energías renovables) generaran nuevas fuentes de sustento para La Guajira”. Indica Alvaro Romero Guerrero, Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de La Guajira.
Esta estrategia de transformación debe ser definida de forma articulada con una agenda clara de políticas y programas; buscamos con esta iniciativa generar espacios pertinentes que brinden soluciones para afrontar las problemáticas de manera adecuada. Se trata entonces de garantizar no sólo un escenario sensato de reflexiones, sino también de definir ambientes de direccionamiento y toma de decisiones objetivas entorno a las posibles alternativas económicas.
Indicó además Romero Guerrero “el agro es uno de los sectores a dinamizar en el entendido de que históricamente ha jugado un papel fundamental en la economía departamental y tiene las condiciones para jalonar empleo de calidad, surtir la demanda local y proyectarse al mercado de las islas del caribe”.
Se propone trabajar por una alianza departamental por el agro, generando acciones de fortalecimiento de la institucionalidad agrícola y pecuaria (recurso humano suficiente y capacitado, recursos económicos para financiar planes y programas); fortalecimiento de las capacidades productivas de las UPAs (tecnificación del campo); fortalecimiento a la asociatividad; programas de asistencia técnica con pertinencia local (aspectos productivos, comerciales, financieros y ambientales) proyectos de infraestructura pertinentes (infraestructura de riego, vías, centros de acopio, centros de beneficio animal) proyectos sociales (acceso a educación, salud y servicios públicos) programas de investigación e innovación (nuevos productos agroindustriales, mejora de genética, agroindustria diversificada); programas de acceso y uso de nuevas tecnologías (plataformas tecnológicas, páginas web) programas diferenciados de acceso a créditos flexibles y programas de titulación y legalización de predios.