Por Martin Barros Choles
Atracos armados y sicariatos, tiene a los habitantes guajiros, en sosiegos, tensionados y preocupados, por la inseguridad que se vive, donde en cada momento y por distintos lugares, se cometen, robos y atracos armados, a personas y establecimiento de comercio, en horas diurnas y nocturnas.
Riohacha, Maicao, Albania, Barrancas, Fonseca y San Juan del Cesar; están en alto grado de inseguridad, por delincuentes que a cada momento, hacen de la suya, sin ningún control. Lo curioso es que la policía, tiene identificado y ubicados, a los delincuentes, pero cuando los capturan, los jueces les dan detención domiciliaria, sin considerar la cantidad anotaciones reincidenciales, por hechos delictivos y antecedentes de peligrosidad, para la sociedad. Estos, utilizan la detención domiciliaria, como medio, para continuar delinquiendo. No es justo, que agentes capturen en fragancia, a delincuentes y los jueces los liberen, favoreciéndolo, originando cuestionamiento de la policía y renuencia a recapturas, fundamentando, que de nada sirve capturarlo, cuando en seguida lo sueltan, para que sigan su fechoría. La situación se agrava, si entre autoridades carecen de: atención, coordinación y entendimiento armónica.
Cuando los delincuentes, caen en fragancia en mano de la policía, el informe de la institución constituye denuncia, para la apertura de investigación penal, pero algunos jueces liberan a delincuentes, por que las victimas no han formulado denuncias, desconociendo, hechos informados por la policía. De esta forma, los delincuentes gozan de beneficios, indiferente de la condición de peligrosidad, que clasifican, en modalidad delictiva, sumando anotaciones judiciales.
A las cárceles remiten los jibaros, expendedores de drogas, que resultan ser menos peligrosos, que los que atrancan y matan, a quienes se resisten, con terror y amenazas, de agresiones y apropiación violentas, de bienes. Igual quienes ejercen el sicariato, asesinando por encargos ordenados.
Se han efectuados grandes inversiones en cámaras de seguridad, en distritos de Riohacha, y municipios de La Guajira, donde sus habitantes se quejan, de inseguridad invivible, culpando alcaldes y policía, por inoperancia, falta de control en las acciones delincuenciales, que a diario se causan. De que sirven invertir en cámara aéreas de seguridad, si no las utilizan o las mantienen apagadas y dañadas? Por qué los acaldes, no implementan administración, permanente para los equipos aéreos de seguridad, que garantice, la prestación de servicio ininterrumpido, haciéndole, mantenimientos y reposiciones de equipos dañados? Existen fondo de seguridad, en las administraciones municipales, para atender con eficiencia, el servicio público de cámaras y acabar, con las excusas, de no estar operando, por dañadas, averiadas, inactivas o inservible, cuando se requieren capturar pruebas de hechos violentos.
Los alcaldes, no solo deben destacar, consecución de recursos económicos, para adquirir e instalar, cámaras aéreas de seguridad, si no asumir la responsabilidad de uso y servicio; operando con sala propia, independiente de las que opera la policía nacional u otra autoridad, para monitorear el funcionamiento de las cámaras, en sistema mixto, con energía tradicional y solar, arreglándola cuando se requieran del servicio.
La nueva forma de seguridad debe estar conectada a la tecnología, para operar con mejor precisión y mayor eficiencia. La policía nacional debe adecuar, la planificación de diseños, materializados en plataformas digitales, tecnificadas en los territorios, urbanos y rurales, globalizado con cámaras inteligentes, que se utiliza para detectar, comportamientos sospechosos y delincuentes merodeando. A la vez, sirve para prevenir acciones delictivas, complementadas con drones patrulleros e interceptaciones, de comunicaciones y biometrías
Los delincuentes no son muchos, pero con terror, de armas y hechos violentos, impactan miedo, sobre todo, valiéndose de debilidades, desprotección, omisión, indiferencias, complicidad o complacencia, de las autoridades competentes, en controles y manejo de seguridad municipal. Si la autoridad no controla la delincuencia, esta terminará gobernando.
No hay forma de defenderse, por estar prohibido el uso armas de fuego con permisos militar, pero contradictoriamente, la delincuencia anda armada, arrebatando celulares y otros elementos, en vías espacios público. Ingresan a vivienda, fincas, colegios, atracando y robando dineros, hasta en los bancos. Alcaldes, no desprotejan su gente, con la delincuencia, den la cara al asunto, que a todos nos interesa, por el bienestar social, para de esa forma, poner fin a la zozobra y el pánico, que agobia a la ciudadanía.
Los alcaldes deben convocar a autoridades judiciales y policivas, para que armonicen planes de seguridad, en labores investigativa, que permitan ganar las confianzas perdidas, ante la opinión publica, operando de manera coordinada y efectiva, contra la delincuencia, brindándole apoyo logístico, para control, de la policía, apoyados con cámaras de seguridad, porque de lo contrario, quedaremos a expensa de carteles y bacrines.