
La Guajira, tierra mágica donde han nacido muchos cultores, cantores y juglares del folclor Vallenato, en Barrancas un 12 de noviembre de 1921 nace un juglar, Don Diego Rafael Sarmiento Mejía, el tercer hijo de doña María Isolina Mejía y Mamerto Antonio Sarmiento Duarte, quien tuvo un total de 36 hijos.
Diego Rafael Sarmiento, ilustre acordeonista de la música vallenata, un juglar Guajiro que desde sus inicios goza del reconocimiento por la brillante ejecución del acordeón, compartió parrandas, toques y correrías con su gran amigo Francisco Moscote (Francisco el Hombre), con amigos, familiares y habitantes de la zona norte del departamento, especialmente en el corregimiento de San Martín (Machobayo) corregimiento de Riohacha, de esa amistad quedaron muchas historias y anécdotas, la que más recuerda aunque con mucha tristeza es que en sus últimos días antes de morir le decía en su lecho “ Diego Sarmiento, como se acaba el hombre, se acaba el hombre Diego Sarmiento”, agradece a Dios haber podido acompañarlo hasta su última morada.
Diego Sarmiento Mejía, por algunas circunstancias se traslada por varios pueblos de la región caribe, luego viaja a Venezuela a probar suerte, allá conforma la agrupación musical llamada “Los Seicos De La Guajira”, regresa nuevamente y se radica en San Roque, zona rural del municipio de Curumaní Cesar, la violencia de la zona lo convierte es desplazado y se va para la Jagua De Ibirico, donde se radicó y vivió con su hija Iris Leonor Sarmiento Sierra, quien fallece y es cuando retorna a la Guajira, para instalarse en Fonseca, donde habita actualmente.

En su historia musical grabó una sola producción, la cual no fue comercializada, lo hizo como un logro personal y para disfrutarlo con amigos y familiares, de quienes recibiera grandes elogios por tan brillante trabajo, allí se destacaron canciones como: El Enchufe, la muchachita, la enfermedad, Alcira Diaz, Nelitza y el prisionero Tule; este ilustre de la música vallenata fue homenajeado en el Festival Francisco El Hombre en Riohacha La Guajira, en Albania en el Festival de la Integración minera, donde recibió un detalle por parte de la organización como gratitud por sus años en función del crecimiento de la música Vallenata, recibió un hermoso acordeón; visito el Festival Vallenato invitado por su presidenta en ese entonces, Consuelo Araujo Noguera, quien lo llama por ser el único juglar con vida de la época de Francisco El Hombre, allí fue homenajeado por la Fundación Festival de La Leyenda Vallenata, por su dedicación, defensa y entrega al vallenato tradicional.
La inteligencia musical y artística es heredada por su descendencia, dentro de los cuales destacamos muchos artistas en diferentes instrumentos, entre ellos: Rafael Sarmiento (El Pana), Fernando Sarmiento, Yoner y Yojan Carrillo Lastre, Acordeonistas; Josaid Palmezano Rocha, Baterista; Julio Mario García Sarmiento, Carlos Mario García Contreras, Luis Ángel, Wilfrido, Rafael Carrillo Lastre, Cajeros; En la guacharaca sus hijos Nubia Sarmiento y Diego Rafael Sarmiento Pérez, Su nieto Adolfo García Sarmiento, Maribeth Camargo Sarmiento, Mauro Fernández Dita, ejecutan la caja, percusión, tamboras y redoblantes, Fredy Agustín Sarmiento, en la trompeta, y en la armonía en el piano Iribeth Palmezano Rocha, Eder Jesús Parada Peñaranda, Jaider Parada Sarmiento en guitarra y Lira, en el bajo su Hija Mercedes Sarmiento Sierra y su biznieto Freddy Alberto Navarro Palmezano quien tuvo la oportunidad de pertenecer a la agrupación los Niños del Vallenato y recorrió medio mundo representando no solo a su país Colombia sino a la dinastía Sarmiento, también hay compositores, su bisnieta Milagro Zuleta Parada, sus nietos Jorge Mario García Sarmiento, Diego Sarmiento Pérez y las voces de Jesús Daniel Parada Cantillo, Katlin Camargo Pérez, Luis Alejandro Carrillo Daza y se destaca el cantante Jorge Mario García Contreras quien tiene su agrupación vallenata llamada «J García», con esta gama de artistas podemos decir que el Juglar Diego Sarmiento Mejía, nos ha regalado no solo su talento en las notas de un acordeón, sino que existe una riqueza musical latente en su familia, como un legado que garantiza para las venideras generaciones la existencia de una pura esencia musical.
Un siglo de vida, un siglo dedicado hacer música, un celebre Guajiro reconocido en muchos escenarios importantes del folklor Colombiano, digno de mil aplausos, de respeto y admiración, un caballero elegante, gallardo y sencillo, querido por sus amigos y familiares, ya que a lo largo de su vida nos deja un río de enseñanzas, un legado de virtudes, un sinnúmero de notas y melodías, que adornan el espectro musical, y que se quedarán en el corazón de quienes han tenido la oportunidad de disfrutar de sus habilidades y destrezas, esas que el tiempo en su implacable día a día se va llevando.
Recibe su siglo de vida con satisfacción y beneplácito por lograr conocer su sexta generación, Hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, choznos y bichoznos de su árbol genealógico, el cual lo conforma una gran familia en el territorio colombiano con 800 y más miembros, los que en festejaron en familia, un siglo de existencia, el que disfrutó de principio a fin, con mucha lucidez, alegría y regocijo, cantó, tocó su acordeón, disfrutó del afecto de su gente, se divirtió, fue un día maravilloso, su sonrisa constante dió cuenta de la satisfacción del deber cumplido, de haber hecho las cosas bien, que con su bajo perfil imprimió siempre sus valores y principios a su entorno familiar.
¡Gracias Don Diego Sarmiento Mejía! Por hacer parte del mapa musical de La Guajira.

