LA CONTAMINACIÓN DE URIBIA

POR: LUIS ANTONIO GÓMEZ PEÑALVER

Hace varios meses atrás, habíamos tocado este tema precisamente con voluntad de buscar y motivar intenciones sanas en quienes tienen facultades administrativas u ostentan poderes públicos que pueden ser utilizados para ir obteniendo soluciones a este grave problema social. También hemos venido afirmando que el posible orígen, tiene cimiento en el inexistente empalme de políticas sociales frente al avance del crecimiento demográficoinesperado del municipio de Uribia en su zona urbana. Esto quiere decir, que entre más habitantes tenga el centro poblacional, más basuras habrá.
Para contrarrestar esto, es necesario que las políticas públicas de recolección de basuras, tengan una modificación en todo su contenido y comprensión por parte de aquellos que ostentan poderes públicos y administrativos en nuestro Municipio.

Entiendo que con la redacción de este artículo, estaré despertando cuestionamientos de algunos. Pero quiero dejar claro que para mí es mucho más relevante la defensa de los intereses colectivos que la simpatía de actores políticos transitorios de mi municipio.
Particularmente anhelo hablar cosas buenas de mi pueblo y sería para mí gratificante invitar a turistas o foráneos a que vengan a conocer el terruño, pero ¿Cuál sería nuestra carta de presentación? ¿Las basuras? Creo que debemos ser más sensatos con nosotros mismos, a todos nos debe doler lo que ocurre con nuestro municipio, no veo adecuada la aplicación de colores políticos a opiniones sanas que pretenden ir a la vanguardia de las modificaciones y de los cambios sociales.

Los niveles de contaminación en el Uribia son altísimos. Mientras la comunidad internacional cada vez va creando más soluciones y generando el establecimiento de más foros por el mundo, para ir alertando a los habitantes del planeta tierra sobre los embates nocivos del calentamiento global con respecto a la contaminación. Además de el daño que ésta genera a la fauna y flora del medio ambiente. De los efectos que causa en los drenajes de la maya vial de las zonas urbanas y nosotros al parecer vamos en contra vía a esas visiones mundiales.
Es momento de tomarse en serio este tema; o por lo menos quienes decidieron asumir responsabilidades constitucionales con facultades de poder decisorio, están en la obligación de tomarse esta labor social y la ciudadanía por otro lado, con menos facultades que los anteriores, debe tener en cuenta que también hace parte del proceso colectivo.

Gran parte de la solución está en la generación de mayor inversión pública sobre estás políticas sociales. La instalación de grandes contenedores con adaptadores, para ser elevados por los carros recolectores de basura. Ubicarlos en la mayoría de las esquinas de la zona urbana, sin duda podrá propiciar la facilidad del ciudadano o peatón al momento de arrojar la basura.
En varias ciudades del caribe colombiano, (como Santa Marta) existieron problemas similares que pudieron ser superados mediante la aplicación de estrategias públicas.

Otra de las posibles soluciones sería, la creación y el fortalecimiento de cooperativas de recicladores.
Estas microempresas, además de brindar la creación de empleo han sido un éxito en ciudades en donde al igual que Uribia, pasaron por procesos de crecimiento y expansión urbanísticos repentinos y abruptos.
El caso de Uribia, ha sido para nada común porque en cuestión de pocos años, ha logrado desarrollar un comercio relativamente activo en el que más de 150 mil habitantes de la zona extrema de la península de la Guajira, además del Estado Zulia en Venezuela. Llegan permanentemente a generar el flujo de intercambio de bienes y servicios; creando un movimiento comercial bastante activo, que genera grandes cantidades de desechos a causa del consumo permanente de productos. Lo que deseamos dejar claro con este asunto, es que deberían ser varias las soluciones que se apliquen porque solo una no bastaría.

Hace dos semanas decidí desarrollar un ejercicio que consistió, en buscar cestas de basuras de amplio tamaño y de fácil acceso para arrojar un frasco plástico de agua que tenía en mis manos, después de haber consumido el líquido. Pero me fue imposible encontrar alguno y es precisamente ahí, donde logré entender que no es el ciudadano el mayor y único responsable de la situación actual. A eso también debemos sumarle la permanente queja de la sociedad civil, por la demora en días de el carro recolector de basuras domiciliaria. En las casas se aglutinan los desechos y esto propicia que el ciudadano se vea obligado llevarlos hacia los basureros satelitales que están ubicados en plena zona urbana del municipio, la situación es caótica.

El objetivo de este artículo, es hacer un llamado a la coherencia, a preocuparnos por este pueblo que nos ha dado todo. Uribia, no solamente debe ser bueno para servirnos en la adquisición de riquezas y de votos electorales; este pueblo también merece recibir muestras de aprecio y la valoración de su medio ambiente, de su fauna y flora, debe ser nuestra mayor muestra de amor hacia el.

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