El Banco de la Republica establece que el Índice de Precios al Consumidor -IPC calculado mensualmente por el DANE, mide la evolución del costo promedio de una canasta de bienes y servicios representativa del consumo final de los hogares, expresado en relación con un período base. El IPC también es un indicador importante para todas las empresas, ya que, si es demasiado alto, las personas promedio no van a poder comprar los bienes de la canasta, y como resultado la industria y el comercio, incluidas las pymes, llegarían a tener dificultades por el bajo consumo de los hogares consecuencia de la alta inflación.
En Colombia, a partir del segundo semestre de 2020 se presentó una tendencia alcista del IPC por efectos de la pandemia de COVID 19. Para el segundo semestre de 2021, se presentó el mismo comportamiento al alza, debido a la tercera ola de contagios y a los confinamientos por las alertas rojas hospitalarias presentadas. En el mes abril de 2022, se evidenció una variación mensual del 0,59% y anual del 9,23%. En la actualidad la coyuntura del mercado y shocks a la economía obedece a la guerra entre Rusia y Ucrania, que afecta los precios e insumos agrícolas a nivel mundial, impacta el precio del petróleo, el aumento del déficit de la balanza comercial, la devaluación del peso con respecto al dólar y el confinamiento en Shanghái, que afecta las cadenas de suministros y repercute en aumentos de la inflación.
Según el DANE, en Colombia, la inflación mensual se incrementó en 1,25% para abril de 2022 (0,50% en 2021), lo que conlleva a una variación en lo corrido del año de 5,66% y al 9,23% de inflación anual, superando la meta propuesta por el Banco de la República del 3% con un rango de 2% al 4%, siendo la más alta en los últimos 21 años. Así mismo, el costo de vida nacional aumentó en el cuarto mes del año, debido a incrementos en el gasto de los alimentos y las bebidas no alcohólicas, que tuvieron una contribución de 51 puntos porcentuales. También en abril contribuyeron al alza los gastos en alojamiento, agua, electricidad y gas, restaurantes y hoteles y vestido y calzado. Por su parte, la ciudad de Riohacha tuvo una variación mensual de la inflación del 1,41%, y una anual del 11,11%, este cambio porcentual en la inflación obedece al incremento en el gasto de los alimentos y bebidas no alcohólicas y a restaurantes y hoteles.
La inflación según el nivel de ingresos tuvo mayor variación porcentual hacia las poblaciones pobres y vulnerables. Es de anotar que, en el país el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) fue de 16% disminuyendo 2,1 puntos porcentuales, sin embargo, el porcentaje de hogares con barreras de acceso a servicios de salud fue de 2,2% pp, disminuyendo significativamente 3,3 pp, también en el tema educativo se presentó disminución de 1,8 pp en bajos logros educativos y del 0,9 pp en analfabetismo, así mismo, el porcentaje de hogares con inasistencia escolar fue de 16,4%, aumentando 13,7 pp. Por otro lado, la Incidencia de Pobreza Multidimensional para La Guajira fue del 48,7%, disminuyendo 3 puntos porcentuales con respecto al 2020 y alcanzando los niveles de 2019 (48,8%).
Pese a la disminución en los aranceles para la importación de bienes agropecuarios (de acuerdo con el decreto 504 de 2022 de MINCIT) y a las medidas del aumento de la tasa de interés del 6% por parte del Banco Central Colombiano (con el fin de desincentivar la demanda agregada), sigue aumentando el costo de vida. Según un informe de esta entidad, el aumento generalizado de los precios continuará para junio y los shocks a la economía de estas medidas se verán reflejadas en el segundo semestre de 2022.
Si bien el Banco de la República, estima un crecimiento económico del 7,2%, para el 2022, se espera una recuperación de su inversión por una reducción en el déficit de la balanza comercial (por el aumento en los precios internacionales del petróleo) y se prevé una desaceleración del consumo (debido a la alta inflación y al aumento de las tasas de interés). También, hay que tener en cuenta que el Banco Central de los Estados Unidos (FED), ha aumentado la tasa de interés y esta medida repercute sobre la economía global. No obstante, el país junto a otros países latinoamericanos también ha tomado medidas, aumentando la tasa de interés para evitar la depreciación de la moneda ante el acrecentamiento del precio del dólar.
Esta situación es preocupante porque la pérdida del poder adquisitivo, resultado del aumento del IPC, puede afectar a las pymes, teniendo en cuenta que un crecimiento desaforado de este índice, es decir de la inflación, puede llevar a un desfinanciamiento en las empresas, debido a que se pueden presentar nóminas impagables. La inflación trae consigo también una serie de efectos adversos, por lo que es trascendental controlarla y mantenerla dentro de la meta establecida por que, en primer lugar: afecta la capacidad de compra que tiene el ingreso de los trabajadores y en el peor de los casos, puede representar un aumento en el desempleo nacional como resultado de que las pequeñas y medianas industrias son las generadoras del 80% de empleo en el país.
En segundo lugar, porque incide en la redistribución del ingreso, golpeando a los más pobres, debido a que los productores trasladan el incremento de precios al consumidor final, por lo anterior, el incremento general de precios contribuye a aumentar la desigualdad y la pobreza y en tercer lugar, porque tiene un impacto negativo en la competitividad, en la medida en que si la inflación se desborda, los bienes nacionales van a tener menores posibilidades de ser comercializados en los mercados internacionales, el resultado será que los agentes económicos preferirán productos procedentes de países con precios más bajos.
En este contexto, es fácil entender qué el IPC es uno de los indicadores de la salud de los negocios en Colombia, y qué este se debe tener en cuenta para generar políticas públicas articuladas que incentiven la producción local y la industrialización; en este sentido fortalecer entre otros, el sector agropecuario es una apuesta por la diversificación de las actividades productivas de la región que amortigüe choques ante la volatilidad de los precios de los bienes minero-energético a nivel global.