Miguel Andrés Pitre recibe la Medalla Luis Antonio Robles en homenaje póstumo: un legado que siembra futuro en La Guajira

Un ambiente solemne, cargado de emociones profundas y silencios que hablaban más que las palabras, la Asamblea Departamental de La Guajira rindió un sentido homenaje póstumo a Miguel Andrés Pitre Ruiz, al otorgarle la Medalla Luis Antonio Robles Suárez, la máxima distinción que concede esta corporación a los hijos ilustres del departamento.

El acto, que quedará grabado en la memoria institucional y familiar, fue también el escenario donde nació oficialmente la Medalla de Jóvenes Miguel Andrés Pitre Ruiz, una distinción creada para honrar su nombre y perpetuar su legado entre las nuevas generaciones guajiras. Una medalla que no solo reconoce una vida, sino que proyecta un ideal: el amor por la tierra, el compromiso con el desarrollo y la visión transformadora de La Guajira.

Visiblemente conmovido, el ingeniero Miguel Pitre, padre del homenajeado, tomó la palabra en nombre de su familia. Su intervención fue un testimonio de gratitud, dolor y orgullo, entrelazados en un discurso que estremeció a los presentes.

“Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a los honorables diputados de mi departamento, en mi nombre y en el de mi familia Pitre Ruiz, por tener a bien desarrollar este reconocimiento póstumo”, expresó, mientras el recinto guardaba un respetuoso silencio.

Recordó que la Medalla Luis Antonio Robles representa uno de los más altos honores que se le concede a un patriota guajiro. “Esta vez le correspondió a mi hijo Miguel Andrés. Hubiésemos querido que las circunstancias fueran diferentes, pero así lo quiso el destino. Aun así, este acto nos colma de orgullo y nos conmueve en lo más íntimo de nuestro ser”, manifestó con voz firme, pero cargada de emoción.

Miguel Andrés Pitre fue descrito como un joven soñador, apasionado por la idea de transformar, aunque fuera “el más mínimo átomo”, del desarrollo de su tierra. Una Guajira que amó profundamente y a la que honró con nobleza, convicción y una soberana determinación de servicio.

Su padre evocó a un joven inquieto intelectualmente, con una mirada siempre puesta más allá de las fronteras. Miguel Andrés aspiraba a que todo lo aprendido y observado en el exterior pudiera ser aplicado en Riohacha, su ciudad amada, con el propósito de impulsar su crecimiento y generar bienestar colectivo. En su pensamiento —dijo— transitaba permanentemente la visión de una Guajira diferente, más justa, más desarrollada y más consciente de su potencial.

“El legado transformador de Miguel Andrés debe servir de acicate para las presentes y futuras generaciones de toda su amada Guajira”, expresó, resaltando que su ejemplo no se apaga con su ausencia, sino que se multiplica en quienes hoy lo recuerdan y lo honran.

Durante su intervención, el ingeniero Pitre agradeció de manera especial a los diputados Daniel Elías Ceballos Brito, Olimpo Núñez y Luis Barros, por la decisión de sancionar una ordenanza que llevará el nombre de su hijo. Una iniciativa que, según afirmó, inspirará a muchos jóvenes guajiros a crear conciencia, compromiso y pasión por el desarrollo y el amor por su tierra.

“El nombre de Miguel Andrés no será solo un recuerdo, será una inspiración viva”, puntualizó.

El homenaje reconfortó a una familia golpeada por la ausencia, fortaleciendo su espíritu en medio del dolor y llenándolos de orgullo al ver que la vida de Miguel Andrés dejó huella. El agradecimiento se extendió a todos los asistentes por su acompañamiento y por hacer posible que esta iniciativa se materializara, alineando la acción institucional con una realidad que reclama líderes jóvenes, comprometidos y visionarios.

Este reconocimiento —coincidieron varios de los presentes— marca un hito en la tarea de impulsar una Guajira transformadora, esa misma Guajira que Miguel Andrés soñó y por la que trabajó con pasión.

El acto concluyó con un mensaje que resumió el sentir de toda una familia y de un departamento entero:

“Adiós. Gracias por prestarnos a Miguel Andrés por el tiempo que el justo y soberano juez dispuso a su voluntad. Muchas gracias, amigos diputados, por este noble y generoso gesto”.

Así, entre aplausos contenidos y miradas humedecidas, Miguel Andrés Pitre Ruiz quedó inscrito para siempre en la memoria colectiva de La Guajira, no solo como un nombre, sino como un símbolo de esperanza, juventud y transformación.

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