POR: RAFAEL HUMBERTO FRÍAS MENDOZA
San Juan del Cesar, es un municipio del sur de la Guajira, que por su ubicación geoestratégica con su estructura ecológica principal entre los ecosistemas de la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá, fue duramente golpeado por el conflicto armado colombiano. Es decir, en el pasado puso los muertos, y ahora, espera la reivindicación del estado con los acuerdos de paz suscritos en La Habana y que se verán materializados con el Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial PDET. El PDET como es de público conocimiento, fue creado por el decreto 893 de 2017 y es un Programa sub-regional de transformación integral del ámbito rural a 15 años, a través del cual se pusieron en marcha con mayor celeridad los instrumentos de la Reforma Rural Integrada en los territorios más afectados por el conflicto armado, la pobreza, las economías ilícitas y la debilidad institucional.
Como bien recordaremos, este fue el ejercicio de planeación participativa más importante del país y se convirtió en un instrumento de gestión para implementar de manera prioritaria los planes sectoriales y programas en el marco de la Reforma Rural y las medidas pertinentes que establece el Acuerdo Final, en los 170 municipios priorizados. Entre esos 170 municipios, se priorizaron 15 municipios del caribe colombiano, y entre esos 15 municipios, se priorizaron tres (3) municipios de La Guajira, son ellos, Dibulla, Fonseca y San Juan del Cesar. El Municipio de San Juan del Cesar, tiene cincuenta mil habitantes, y en el 2020, al inicio del Gobierno municipal del actual alcalde, presentaba quince mil víctimas del conflicto, hoy ya son veintiún mil víctimas, al convertirse en municipio receptor, dado el impacto de la crisis migratoria y el éxodo de compatriotas de la hermana república Bolivariana de Venezuela. El grupo motor que participó en las mesas de concertación para San Juan identificó en los ocho pilares que conforman el programa 134 iniciativas de desarrollo rural. San Juan del Cesar, es y seguirá siendo un municipio de carácter eminentemente agropecuario, con una extensa y dispersa ruralidad, donde tienen asentamiento grupos poblacionales con mucha pertenencia étnica, entre los cuales se destacan los indígenas wiwas y los afrodescendendientes, que conforman el 46% de la población total del municipio. Pero hoy pese a tener el mejor alcalde del país en desempeño institucional, galardonado con dos premios de alta gerencia en 2020 y 2021 de los 170 municipio PDET, la asignación de recursos en el OCAD-PAZ no se moviliza desde hace más de cuatro meses, pese a que, los proyectos cumplieron con la concordancia, los requisitos mínimos y el cumple del DNP y también del sector o ministerio correspondiente. Es por eso, que las víctimas de este importante municipio, que ascienden al 40% de la población y que sufrió en carne propia el rigor de la violencia en el territorio, esperan la reivindicación del gobierno nacional a través de la alta consejería para las regiones. Dinamizar el PDET, es lograr la transformación estructural del campo y el ámbito rural, y un relacionamiento equitativo entre el campo y la ciudad, de manera que se aseguren los ocho pilares que conforman el programa. En el caso de San Juan el proceso de transformación ha coincidido con la idea motivadora del gobierno de cambio del alcalde actual. Es mucho en lo que se ha avanzado, pero es mucho lo que falta por hacer, desde los tres niveles del gobierno. Con el barrido predial en convenio con La ART y la FAO, se avanzó en el Pilar 1, en el ordenamiento social de la propiedad rural. Igualmente, se avanzó en el Pilar 2, de infraestructura y adecuación de tierras. Pero la misma suerte no han tenido los proyectos del Pilar 3 y 4, en salud y educación rural, que esperan recursos, igual que, los del pilar 5, vivienda rural y agua potable y saneamiento básico. Pero, también se ha avanzado con los proyectos del Pilar 6, en reactivación económica y producción agropecuaria con el proyecto de fique. Pero los proyectos del pilar 7, del derecho a la alimentación, y los del Pilar 8, de reconciliación, convivencia y paz, hacen parte del portafolio de los proyectos que esperan respuesta del nuevo gobierno nacional en su compromiso de continuar con los acuerdos de paz. De modo que, reactivar el PDET, es reactivar los acuerdos de paz, y es convertir a Colombia en potencia mundial de la vida y en una Colombia humana.