LA TRAGEDIA DE COMFAGUAJIRA

Por ROBERTO GUTIÉRREZ CASTAÑEDA

Corría la década de los años setenta cuando un grupo de quijotes guajiros incitados por Julio Calixto Romero se dio a la tarea de crear la Cámara de Comercio de Riohacha ( hoy Cámara de Comercio de La Guajira) y la Caja de Compensación Familiar de La Guajira, hoy Comfaguajira.  Las dos entidades crecieron como hermanas siameses hasta que a finales del siglo pasado se consolidó la escisión de las dos entidades funcionando ambas con independencia la una de la otra.

Sus gerentes primigenios se dedicaron a consolidar ante propios y extraños las dos entidades. Ser director de ambas corporaciones era digno de encomio, de orgullo; a esos cargos se llegaba por méritos entre los que descollaba la ética gerencial, el don de gente y la pulcritud administrativa. Hoy vemos con tristeza cómo la joya de la corona, Comfaguajira, está sumida en el descrédito, la indignidad y el desprestigio. Pero más tristeza causa la injusticia que el estado ha cometido con los trabajadores de la entidad; mientras los directivos   gozan de las pingües ganancias adquiridas por el manejo irresponsable que hicieron de la empresa, los empleados subalternos sufren la persecución y el escarnio por parte de los funcionarios que con la laxitud de sus actuaciones permitieron que se dilapidara la fortuna que por mandato de ley ellos debieron evitar que sucediera. Es tanta la absurda actuación de los funcionarios oficiales que, intervenida la empresa, encargaron de su dirección al director que habían venido a investigar. Una actuación digna de figurar en los anales del Extraño Mundo de Subuso o en el programa de Rypley, Aunque usted no lo crea que la enciclopedia Wikipedia define como:” acontecimientos extraños o curiosos sucedidos en el mundo”.

La Super Intendencia de Salud y/o la Supersociedades deben explicar al pueblo de La Guajira la razón de esta sin razón. Nos resistimos a creer que todo sea un entramado para pagar favores políticos, aunque nos llama la atención que senadores, representantes y autoridades en general hayan hecho mutis por el foro en esta masacre laboral.

Parodiando a Shakespeare podríamos decir que “algo huele mal en el contubernio de Comfaguajira”.

El cojo don Francisco de Quevedo, como coja es la justicia en Colombia, compuso un septeto de versos que caen como anillo al dedo sobre lo que está sucediendo en Comfaguajira:

                   “Toda esta vida es hurtar

                   no es el ser ladrón afrenta,

                   que como este mundo es venta,

                   en él es propio el robar.

                   Nadie verás castigar

                   porque hurta plata o cobre:

                   que al que azotan es por pobre”.

Solidaridad con los empleados de Comfaguajira ¡!!

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