Por: Juan Carlos Herrera
Para Aroldo Enrique Pimienta Mendoza, trabajador de las pistas del Aeropuerto Almirante Padilla de Riohacha, desde hacía rato existía el interés de investigar el origen de su primer apellido. Por su nombre de especia originaria del subcontinente de la India, saber su árbol genealógico representaba algo importante, porque sería resolver de qué país europeo provenía. Lo que nunca se imaginó es que, mientras más pensaba en su apellido Pimienta, más atraía a las otras personas que también en el presente lo llevaban y se hacían la misma pregunta.
Con el interés de reunirlos, invitaba años anteriores a varios individuos de apellido Pimienta al pueblo de Gaira, en el Magdalena, para integrarse como una familia grande. Pero los veintiocho de diciembre, coincidiendo con el juego de las estrellas donde participaban ex futbolistas como Carlos «El Pibe» Valderrama y Pachequito, se reunían solo unos cuantos. Para él era una decepción, por mucho que las comidas que preparaban despidieran el aroma de la pimienta de olor. Eran los pocos los que asistían, para ver si también ese día salpimentado era de verdad.
Por supuesto, después comprendió que la mayoría no asistía porque caía el Día de los Inocentes, y también se creía que era una mentira del otro mundo, que la familia Pimienta de todas partes comenzara entonces a reunirse para ser unas de las que más se quería en la Tierra. Por fortuna, gracias a la presencia del periodista Hernando Pimienta Mozo, todo cambió. «Se dio cuenta de que era real que jugaban las estrellas», cuenta Aroldo Pimienta.
Fue sumándose más gente a ese proyecto, que no descansaba en la mente ni en el WhatsApp de Aroldo Pimienta. En Riohacha se reunió con Isabel Medina, a quien invitó a Gaira, con lo que entonces se volvió familiar que esta población supiera también a ese apellido que, con solo mencionarlo, volvía a los desconocidos que los llevaban instantáneamente en familiares cercanos. Al lado de ella, en Santa Marta, decidieron hacer un grupo, e integrar a todas las personas que tuvieran ese apellido para hablar, cada vez que se reunían, única y especialmente del que consideran el más sazonado de los apellidos. «Vamos a hacer el grupo», dijeron.
A partir de eso, se fue haciendo realidad unificar más a esta familia tan numerosa y dispersa. En Riohacha gracias a Paola Gómez Pimienta, armaron el grupo de forma oficial, con el sello de muchas sonrisas. Participaron Isabel, Carmen, Carlos, sintiendo el placer de ser familia de personas que no conocían, pero que se apellidaban Pimienta con primer o segundo apellido, o hasta con el tercero y cuarto que no heredan en la notaría de los padres.
En ese ritmo, buscando más pimienta, han ido a varias ciudades, Valledupar, Gaira, El Rodadero, causando que ser Pimienta sea una de las cosas que más da felicidad en este mundo.
Además, como si también fueran una familia con ejército, tienen bandera, escudo y uniforme. «Hasta un himno propio», agrega Aroldo con orgullo. «Que yo creo que es algo nunca visto, porque no veo que nadie tengo un himno propio».
La acogida en La Guajira ha sido muy grande, porque es sabido que en este departamento la sangre Pimienta está por todos lados, tanto en Riohacha como en los otros municipios que reciben con agrado que los miembros se reconozcan y se consideran una familia muy unida, sin apenas saber cuáles son todas las caras que la llevan, por haber tan diferentes y de tantos colores. Siempre averiguando el origen, por unos retratos, han caído en cuenta de aquellos viejos Pimienta fallecidos que no conocieron, pero que se vuelven espíritus en los que también reconocen familiares nuevos. Sin embargo, poco es lo que han conocido a ciencia cierta de dónde viene el linaje.
En Internet hay muchas respuestas sobre el origen del apellido Pimienta. Según se lee, el portal heraldicafamiliar explica: «Apellido de origen castellano, muy poco frecuente y disperso por España, con sus principales asientos en las provincias de Santa Cruz de Tenerife y Badajoz, siendo menor su presencia en Barcelona, Madrid, Sevilla, Las Palmas de G,C., Viscaya, Vuelva, etc. Procede de apodos aplicados a individuos que cultivaban la pimienta, que la vendían…».
Por ello, sus descendientes en La Guajira, sienten aún esa familiaridad en el cuerpo, y se abrazan siempre para así ser más familia. Como dice él: «Un brazo rompe-costilla».
Por ello en los cumpleaños son muy fraternales, y se felicitan sin falta constantemente, porque, a fin de cuentas, es como si todos los días cumpliera año el mismo apellido.
Esa integración ha cogido tanta fuerza, que el propio Aroldo Pimienta se siente miembro de una familia tan inmensa, que nunca tendrá tiempo de terminar de conocer. Porque cada día se acercan más a él, lo llaman, gracias a la magia de tener igual apellido.
Pero no solo es para reunirse y disfrutar. Están creando un fondo, para cuando alguien necesite ayuda en una calamidad, tener cómo ayudarlo. De manera que, si un integrante no tiene en el instante, ya esos ahorros viejos pueden dar alivio a las personas Pimienta que lo necesitan.
Este año a principios de julio tienen una cita en la población de Codazzi, Cesar, donde tendrán el gusto otra vez de ver a varios de ellos reunidos, dándole, como el nombre de su apellido, un nuevo sabor a la historia moderna. En verdad, esperan encontrarse como antaño, y hacer suculentas comidas que por supuesto también lleve ese ingrediente (de nombre científico Piper nigrum) en los guisados o en los sancochos, que al probarlos interiormente los hace ser más ellos mismos.
En Riohacha se reunieron alguna vez en el Malecón, y en una casa grande del barrio Dividivi, ante la felicidad de unos de ellos que miraban por todas partes que los Pimienta eran demasiados, más de lo que se imaginaban por WhatsApp o tienen WhatsApp. «Ha tenido mucha acogida», dice. «Estamos muy contentos con eso».
Al mismo tiempo, con el fondo se reúne para en diciembre ayudar a los niños de escasos recursos, que quieren sus regalos que ya también tienen ese apellido.
Aunque vive en La Guajira, la verdad es que la repercusión ha tenido un placentero resultado. Llegando más lejos de lo que él se imaginó, en sus primeras reuniones en el partido de las estrellas en Gaira.
Las familias Pimienta de Ecuador, Chile, Venezuela, Estados Unidos han dado su consentimiento de ser considerada, efectivamente, una sola. «Ahorita mismo a mí me abrieron las puertas en Estados Unidos, unos familiares», informa Aroldo Pimienta. «Y nos dicen que cualquier Pimienta que quiera llegar hasta allá, tiene las puertas abiertas». Sin lugar a dudas, su sentimiento hacia este apellido lo han sentido incluso los que están más lejos, sin jamás perder el sentido de pertenencia por más que ahora lo lleven en otras partes.
Respecto al águila de la bandera, explica: «Porque el águila vuela alto». Lo asegura él, Aroldo Pimienta, cuyo oficio en el aeropuerto Almirante Padilla, es mirar también los aviones donde van y aterrizan en la pista diariamente algunos de los Pimienta. Finalmente, en cuanto a los colores de esa bandera aclara que el blanco representa la paz, el azul el cielo o el mar, y el amarillo la riqueza, no tanto la monetaria sino esa del interior que irradian los miembros de su apellido, que están seguros de que con alguien como él ser buen familiar es la mejor herencia del mundo.