Por Fredy González Zubiría
Cada vez que me encontraba con María Angélica, ella me recibía con una sonrisa. Podía estar el mundo al borde de una guerra mundial y ella saludaba con sonrisa. Su partida me afecta como amigo y compañero de sueños por una Guajira mejor. La presencia física desaparece, los aportes quedan.
En su paso por la gerencia de RCN radio de Riohacha apoyó siempre la promoción de los eventos culturales.
Hace dos meses nos encontramos en La Tertulia de los viernes. Aunque la implacable enfermedad consumía su vida, sonrió. En sus ojos no había tristeza, sino paz. Ella, su esposo, sus hijos y los médicos lucharon juntos hasta el final.
Pertenecía a una familia de famosos, hermana del gran maestro de la composición vallenata LUIS EGURROLA y de la Reina Nacional de la Belleza MARÍA TERESA EGURROLA y nieta de ENRIQUE LUIS EGURROLA, guitarrista, ebanista, fabricante de guitarras y arreglista de RAFAEL ESCALONA.
Precisamente, sobre la vida de su abuelo, logramos avanzar en la recuperación de su memoria y aporte a la música vallenata. Esperemos que pronto se pueda finalizar la investigación.
Me confió por unas semanas un viejo pote de galletas danesas repletas de cartas manuscritas. Era la correspondencia de ENRIQUE LUIS EGURROLA quien residía en San Juan, enviada a su novia ISABEL MERCEDES MATTOS, en Urumita.
Urumita es el jardín romántico de La Guajira, recuerda a Verona, ese hermoso pueblo italiano donde Shakespeare imaginó la inmortal historia de Romeo y Julieta.
Como homenaje a MARÍA ANGÉLICA EGURROLA y como parte de su último proceso de impulso cultural, publico esta carta, escrita hace 87 años, cuando sus abuelos eran jóvenes enamorados, en donde ENRIQUE LUIS, sin la lírica de Romeo, despliega su particular humor y manifiesta a su manera el amor por Isabel.
San Juan del Cesar, abril 3 de 1936
Pensada Meche
Recibí tu amable carta, la cual su llegada me fue sorprendente, esto motivó a tu pronta contestación, cosa que no acostumbras tú.
Yo sé que eres muy conforme y muy buena, pero quizás no has notado que cuantas veces me escribes me das mis puyazos y todas te las tengo guardadas.
Muchos saludos te manda María Aarón, te espera para llenarte la cabeza de mentiras.