Por José Armando Olmedo Avila
Los disturbios ocurridos el pasado 29 de octubre de 2023 en el municipio de Fonseca, La Guajira, constituyen un ataque a la democracia y a la paz de nuestro pueblo. Un grupo de vándalos, alentados por “políticos” irresponsables, destruyeron material electoral en varios puestos de votación, impidieron que miles de ciudadanos pudieran ejercer su derecho al voto y que se pudiera expresar el deseo de tantos por elegir a sus futuros gobernantes locales.
Este fue un hecho sin precedentes y desde cualquier punto de vista, totalmente repudiable, esto lo expreso por dos razones fundamentales. En primer lugar, porque atenta contra la democracia, que es el sistema de gobierno que nos rige. La democracia se basa en el principio de la voluntad popular, que se expresa a través del voto. Cuando se impide a los ciudadanos votar, se está atacando la base misma de la democracia.
En segundo lugar, porque pone en riesgo la paz de nuestro municipio. Los disturbios generaron un clima de violencia y tensión que, pudo tener consecuencias graves para la convivencia ciudadana. Hubo disparos, peleas, hombres y mujeres afectados, y un estrés psicológico para muchas personas difícil de borrar de sus mentes.
Es importante recordar que Colombia es un país de derechos, donde hay unas instituciones robustas que garantizan la transparencia y la legitimidad de los procesos electorales. En Fonseca se cuenta con autoridades independientes de la administración local, capaces de tomar decisiones. Fue ante estos quienes se debieron colocar las supuestas denuncias de compra de votos y manipulación de las urnas. A la fecha, son escasas, casi que nulas, por no decir que inexistentes, la denuncias ante las autoridades locales, de la manipulación de las urnas y compra de votos, hasta ahora son solo chismes de pasillos, cuentos de las esquinas, cuentos de barrio. Las autoridades deben investigar este caso, donde cientos de personas, fueron manipuladas, para generar pánico, alterar el orden público y justificar la violencia.
Los autores intelectuales de esto deben aparecer, las autoridades locales tienen suficiente material probatorio para saber quiénes fueron los ciudadanos que tomaron la decisión de impedir la realización de las elecciones. Se notó la existencia de un delito electoral, denominado, Perturbación del Orden Publico, pero no soy autoridad para sugerir el castigo a los que participaron de esta revuelta. Los “políticos” responsables de este hecho, deben ser sancionados, su comportamiento irracional puso en peligro la democracia y la paz de nuestro municipio.
Es necesario que la sociedad fonsequera se pronuncie en contra de la violencia y el irrespeto a la democracia. Todos debemos trabajar por un municipio en el que la voluntad popular sea respetada y en el que la paz sea una realidad.Respetar la democracia, es respetar La Paz. Los autores intelectuales de esto sabían que, el simple hecho de insinuar que existe una manipulación de las urnas y la posibilidad de compra de votos inmediatamente iba a alterar a la población. Ellos en su hambre de poder, así lo hicieron. Manipularon a la población, pobres peleando contra pobres, familiares en contra de sus familiares, todo, por unos politiqueros que en su hambre de poder han utilizado los más bajos criterios para dañar al contendiente.
Por medio de esta opinión es un llamado a la reflexión a todos los fonsequeros. Debemos ser conscientes de que la democracia es un bien preciado que debemos cuidar. No podemos permitir que unos pocos intereses particulares pongan en riesgo el futuro de nuestro pueblo. Es hora de que nos comprometamos a construir una democracia más sólida y participativa, donde todos tengamos la oportunidad de participar en la toma de decisiones, pero, estas acciones no deben quedar impunes. Las autoridades deben investigar a fondo lo sucedido y sancionar a los responsables.