POR: RAFAEL HUMBERTO FRÍAS MENDOZA
Con la victoria de Cubita Urbina como alcalde electo de San Juan del Cesar el pasado domingo 29 de octubre, quedó demostrado con su insistencia, su persistencia y su resistencia, que hay victorias que se construyen a punta de derrotas para llegar a las cumbres más altas del éxito. Después de dos derrotas consecutivas en las urnas, hoy llega a dirigir los destinos de San Juan después de derrotar la inteligencia artificial y los excesos con una legitima victoria donde el pueblo se volcó a votar por su carisma, su humildad, su don de gente, y sobre todo, por ser una buena persona.
Pero indudablemente, que su gran desafío, es reemplazar a Álvaro Díaz, quien con lujo de detalles y competencias, se alzó como el mejor alcalde de La Guajira en el índice de desempeño institucional dos años consecutivos y debe mantener al municipio en los lugares del ranking nacional que lo encuentra o ascenderlo con su gestión de gobierno. Es decir, le corresponde a Cubita trabajar 24/7 con mucha responsabilidad y compromiso y mucho sentido de pertenencia por el pueblo que lo vio nacer y que creyó en su propuesta programática. Pero, haber dejado en la vera del camino a un fuerte rival con capacidad gerencial y liderazgo, conocimiento y experiencia comprobada como el medico Moisés Daza, le exige más aún que debe realizar una trascendental obra de gobierno para pasar a la historia y para que su pueblo lo recuerde con gratitud pública. Atrás quedaron los ataques para tratar de convertir la mentira en verdad, para desprestigiarlo, los falsos positivos y los retos a los debates públicos, porque el pueblo se convirtió en su mejor escudo y castigaron a los contrarios en las urnas.
Ahora el reto es seguir convirtiendo a San Juan en el mejor y más seguro destino turístico de La Guajira, hasta transformarlo en un pueblo que realmente enamore a propios y visitantes, con una infraestructura más adecuada para su despegue competitivo, según su programa de gobierno inscrito. Para lograrlo, debe convertirlo en un municipio seguro, educado, sano y de emprendedores, apostándole a los mejores indicadores de bienestar y de calidad de vida, y a que, los sanjuaneros tengan unos ingresos dignos y decentes con la reactivación de la economía urbana y rural. Hay que seguir innovando y organizando la casa, mejorando las finanzas públicas y manteniendo iguales o mejores índices de desempeño, desde el alcalde hasta la aseadora del palacio municipal. El alcalde electo debe rodearse de unos profesionales idóneos, haciéndole honor al mérito del gabinete que va a conformar su equipo de gobierno. Se requieren personas con liderazgo, conocimiento, trayectoria y experiencia en la cosa pública, ya que él llega por primera vez al nivel ejecutivo. También se requiere un alcalde que goce de la plena autonomía que le da la constitución y la ley, para la toma de decisiones correctas para la autorregulación del territorio y el control del orden público. San Juan del Cesar, es un municipio que por sus particularidades poblacionales y territoriales, debe ser gobernado con mucha libertad, pero con orden, con mucha entereza de carácter y visión estratégica de su desarrollo. Su nueva vocación turística, de municipio energético, de pueblo que enamora, de municipio PDET, Municipio Zomac y municipio fronterizo, así lo demandan. Además, su población con más de cincuenta mil habitantes, distribuidos quince mil en zona rural dispersa y treinta y cinco mil en la cabecera municipal, con más de dieciocho mil víctimas del conflicto y trece mil ochocientos migrantes venezolanos, lo ratifican como un municipio que debe ser gobernado con sentido de gerencia pública.
Es decir, gobernar a San Juan, es el arte de administrar las vidas de su población. Por eso, para administrarlo hay que conocerlo, intervenirlo y transformarlo para que no siga padeciendo sus mismas necesidades básicas insatisfechas. Recordemos que, este es un municipio, con un modelo de ocupación del territorio con una dispersa ruralidad, con diez corregimientos, quince centros poblados y diecinueve veredas, para un total de cuarenta y cuatro unidades territoriales por atender. Todo eso constituye el gran desafío de Cubita Urbina como alcalde, quien además de mejorar la calidad de vida de los sanjuaneros y los índices de desarrollo humano, debe invertir importantes esfuerzos y recursos en el desarrollo de la sociedad del conocimiento y la salud. Debe convertir a San Juan en un centro de servicios catástrales multipropósitos para mejorar las finanzas y crear la institucionalidad turística.