Por Jhony Miranda Pimienta
La Guajira fue una de las ultimas obras de Dios en el tiempo, se levantó del mar, se hizo a un lado para inclinarse y recordar que su grandeza no es menor que la inmensidad de las aguas; fue ungida con colgajos blancos de nubes, bañada con la luz prominente del sol que roseando cada mañana la planitud del desierto solo topográfica, llega hasta esas montañas que de lejos son azules pero de cerca decantan la magia natural del mar, del lienzo azul superior; junto a las praderas secas del norte y el aroma salado y fresco de la mujer. Era entonces que la magia del arte brotara en cada vientre guajiro y conforme las circunstancias de la vida fluyera la melodía, la letra y el sentir.
Todos confluimos en que la auténtica música vallenata es fruto de todas estás maravillas que vienen impresas en dichas almas; nuestro entendimiento y forma divina de vivir, entender el amor de la mujer y el carácter para afrontar las dificultades nos permiten construir melodías que acompasadas con letras liricas, jocosas mientras otras descriptivas, han hecho del género una proeza del sentimiento. Aun así han intentado, porque entre otras cosas el arte jamás podrá hurtarse, mediante la adjudicación detítulos nobiliarios carentes de validez, ya que han sido puestos por los Cesarenses y no por Dios, la autoría y protagonismo del Vallenato, no sabiendo que gracias al privilegio de su vecindad para con nosotros, han sido ellos tocados con algo de nuestra magia artística.
Como diría el celebre compositor juntero “Ya que es mi madre una vieja atanquera, mi padre un guajiro, como el río Cesar”Tambien lo es una gran parte del pueblo insignia del Cesar, la que es considerada su matrix de composición vallenata; si señores Patillal, quien es una melodia, donde nacen canciones sentidas y da la ilusión que el Cielo con todas y sus estrellas corresponde a otro mundo. Ya que en el informe elaborado por el IGAC,se evidencia la pertenencia de grandes areas de terreno del corregimiento de Patillal al municipio de San Juan; la comision de Ordenamiento Territorial de la Camara de representantes, quien asumió el asunto, solicitó al IGAC lo correspondiente para que en plenaria del senado se resolviera, concluyendo que los barrios de Perú bastante antiguo, Baroblancal y el Campin al parecer nos pertenecen a nosotros los Guajiros . Aun a pesar de ser parte de Patillal competencia territorial del Cesar, no se puede olvidar que, Octavia Daza Daza tiene en San Juan su nacimiento, así como su padre, mientras que su madre en Villanueva. Es así como los Guajiros reiteramos nuestra titularidad en ese vallenato auténtico, e inclusive con parte del territorio del referente vallenato del César: La Perla de Patilla.