POR: RAFAEL HUMBERTO FRÍAS
Los sanjuaneros no pueden seguir sentados en el umbral de la puerta del mundo, esperando que las cosas ocurran, hay que hacer que las cosas ocurran. Indudablemente, que San Juan necesita un proceso de transformación que siga reconstruyendo el tejido social para mejorar la calidad de vida y las condiciones de bienestar de la población. Pero esto no es responsabilidad solamente del alcalde actual y su equipo de gobierno, se requiere la participación activa de la sociedad y todos los grupos de interés que puedan aportar un valor público al desarrollo y al progreso social de San Juan desde una perspectiva patriótica y con mucho sentido de pertenencia.
Se necesita que Cubita Urbina sea un buen alcalde, pero también se requieren buenos ciudadanos y buenos contribuyentes para lograr una buena obra de gobierno. Igualmente, se requieren unos buenos concejales como coadministradores para que validen con sus facultades todas las iniciativas del gobierno para convertirlas en política pública. Ha venido haciendo carrera que la ciudadanía con los ejercicios de control social participativo que se hacen desde la administración municipal se ha convertido en un actor principal con masa crítica y opinión respetable, pero se necesita un ciudadano más comprometido con su propio desarrollo.
El ciudadano no puede seguir haciendo lo mismo y pensando lo mismo, sino que además, debe cambiar su manera de actuar y de pensar y debe involucrarse más en todas las decisiones que afectan su destino. San Juan del Cesar es un municipio que posee un recurso humano valioso y un capital social de los mejores del departamento para sacarlo adelante. Simple y llanamente, se requiere trabajar articuladamente y en armonía entre todos y para todos, dejando atrás esos pleitos intestinales que no hacen sino retrasar el compromiso generacional con nuestros hijos y nietos para dejarles una mejor sociedad con mejor calidad de vida. Criticar y criticar, no es solo el papel del ciudadano y de quienes manejan los medios de comunicación.
Se requiere además de la opinión, aportar ideas de desarrollo. Los líderes de opinión deben trascender más allá de sus programas de línea abierta, diseñando nuevos formatos que permitan formar un ciudadano más consciente de su rol dentro de la sociedad y la administración. El ciudadano no debe quedarse solamente en exigir y exigir las políticas asistencialistas de apoyo y acompañamiento del gobierno local o de mejores servicios públicos y del espacio público, la movilidad y la seguridad ciudadana. También debe contribuir el ciudadano con sus obligaciones como contribuyente pagando oportunamente sus impuestos para enseñar con el ejemplo y crear una buena cultura del contribuyente para que esto se traduzca en obras para el progreso social. La informalidad no puede seguir haciendo carrera en San Juan y mucho menos la falta de conciencia y cultura ciudadana. Al sanjuanero actual, y a los inmigrantes que conviven con nosotros, debemos recordarles que venimos de una sociedad altruista, cívica y progresista con la que debemos honrar a nuestros ancestros, quienes nos dejaron un municipio emprendedor y pujante para recordarlos. Eso nos obliga a no ser inferior a nuestra responsabilidad social contraída al nacer en este territorio donde reposan los restos de muchas celebridades que debemos honrar con nuestras obras y actuaciones públicas. Bienvenida la oposición constructiva y patriótica que mira desde otro ángulo la perspectiva del desarrollo del municipio.
Que no se trate de ser un palo en la rueda del desarrollo para trabar iniciativas, planes, programas y proyectos de inversión pública, sino para enderezar caminos equivocados que deben ajustarse y corregirse para caminar juntos detrás del ciudadano que anhela ese desarrollo que se le ha escurrido como agua entre las manos. San Juan requiere de la unidad de propósitos y de un haz de voluntades que convoque a lo mejor de su capital humano y social para seguir escribiendo su historia del progreso. El desarrollo alrededor del agua, la transición energética, la conexión de sus territorios, la reactivación y la diversificación económica, un nuevo modelo de ocupación del territorio, el ordenamiento social de la propiedad y la reforma rural integral, no tienen espera.
Nuestras potencialidades como pueblo que enamora por su naturaleza y el ambiente en su estructura ecológica principal, nos hacen más grandes por nuestra cultura musical y la vocación productiva del turismo y las energías limpias y renovables. San Juan requiere un mandatario con visión largo placista, pero también requiere mejores ciudadanos y mejores contribuyentes, humildes, obedientes con el gobierno y dispuestos a trabajar con políticas públicas de desarrollo.