Por HERMES LOPEZ DELUQUE.
Con mucha tristeza y dolor recibí la noticia del vil asesinato del joven cantante y empresario Jaime Molina Rincón, en manos de un criminal miserable por no dejarse robar sus pertenencias.
La precaria seguridad que la Policía le presta a la ciudadanía permite que los ladrones transiten tranquilos por la ciudad, mientras las autoridades persiguen a los mototaxistas para inmovilizarles sus vehículos, que bregan en ellos para ganarse el pan de cada día.
Duele la muerte de las personas como este joven, todas las muertes duelen, que estaba brillando con luz propia en el canto.
El alcalde distrital, su secretario de gobierno y el comandante de la Policía, tienen culpa de la inseguridad y zozobra que se vive en la capital.
Está demostrado que a la Policía le importa un pepino la seguridad del pueblo que es quien les paga sus sueldos. Están más pendiente de los vehiculos y del contrabando.
Todos sabemos que cuando un ciudadano llama de urgencia al comando central, unas veces llegan tarde y otras, no aparecen. Cuándo los de la empresa
A-ire los llaman, porque un usuario no permite que le suspendan el servicio, llegan al instante, obvio, la empresa le paga a la Policía por eso.
Al alcalde y a su secretario de gobierno les faltan cojones para exigirle resultados positivos que le garantice la seguridad que se merece la ciudadanía.
Desde la distancia, responzabilizo a los antes mencionados por las muertes que han ocurrido y en nombre del pueblo riohachero, les exijo que trabajen en pro de la seguridad y la vida de sus habitantes, con esa actitud permisiva se han convertido en cómplices pasivos de estos crímenes.
A mi prima Claudia Maria Rincon Aguilar, somos nietos de 2 hermanas, a mi querida «Cuny» sus hermanos y demás familiares, les envío, desde Villa Alemana – Chile, un abrazo solidario y los acompaño en su dolor. Dios nos bendiga.

