Por Lalo Carreño
Cuando Jorge recibió el cementerio, lo recibió hecho un muladar lleno de basura y maleza, totalmente intransitable donde corrías riesgo de que el dengue o una culebra te pícara ante el elevado monte que dominaba el camposanto.
Por consiguiente Jorge Barros, recibió un triste cementerio que en administraciones pasadas no le hicieron fue nada, será que los muertos descansaban en paz ante tanto desorden? Será que usted duerme bien con una cama desordenada? Será lo mismo dormir en una cama bien arreglada con unas sábanas bien tendidas que dormir en una cama vuelta un nido? Obvio que en una cama bien tendida y arreglada provoca dormir y descansar, así mismo pasa con nuestros muertos, que a pesar que no escuchen ni sientan nada merecen que todo a su alrededor sea ordenado porque ellos necesitan descansar bien como si estuvieran vivos.
En si, lo primero que hizo Jorge, fue hacer una limpieza exhaustiva y contrató un personal que hoy por hoy tienen al cementerio un 90% limpio, ya vemos calles despejadas en el camposanto y se respira aire puro.
Además ya empezó hacer la gestión de una capilla y un jardín en el romboi que hay dentro del cementerio con sillas de descanso incluyendo la pavimentación de la entrada principal y embellecimiento de entrada.
Entre la gestión también está alzar las paredillas del cementerio y colocarle seguridad al camposanto para evitar robos .
Jorge no está jugando, la va a dar toda por este camposanto y yo le creo, Maicao le cree, todos conocemos el buen corazón de este señor que durante muchos años le ha servido al pueblo maicaero.
No hay dudas que el cementerio cayó en buenas manos y Jorge agradece la oportunidad al alcalde Miguel Felipe Aragón González y a su secretario General Rolando Sarmiento.
Jorge, también pide a todas las familias con muertos en el Colombo Árabe que se acerquen a limpiar las tumbas de sus familiares fallecidos, porque el monte vuelve y crece y entre todos podemos conservar un cementerio agradable y limpio, y que sea un digno lugar para los seres que descansan en la eternidad.