HERMES LÓPEZ DELUQUE.
En este nuevo cumpleaños de Riohacha me encuentro lejos físicamente y cerca en espíritu. En Villa Alemana – Chile – mi pueblo se encuentra enquistado en mi alma y corazón inúndando mis sentimientos de alegría y añoranzas de ese hermoso Riohacha de ayer, donde todo era armonía, paz, unión y complicidad sana.
Duele reconocer que se nos fue ese Riohacha de Lombana, Chelito, Héctor Gutierrez con su Chorrito, de Pejepá, Farina, Hilarito Arredondo, Báculo, Tabaco Martínez, de Kiko, Che Romana, Lucho Moscón, su hermano Púyalo, de Edison Hernández. Moises Campo, Chicote, Ondas de Riohacha, Meche la loca, Diego trabaja, Feligno Sierra con su peluquería, Concha Aquilar, Paletilla, Elion Pilas, Enrique Luis Palacio, la vieja María López, Indo Siosi en su trasegar desde Pancho a Riohacha, Picho lombriz, Vicente Rodríguez, Boy Magdaniel, Murillo Joiro, Carlos Rojas y su joyería, Adel Cuadrado, de los indios wayuu Carretera, López, Pepe, Cachomá, Arpaná, de las madrugadas tortugueras donde Carmela y Mello, de los bollos de maíz de mi abuela Bernabela, de Picho Deluque en su enramada y sus hermano Luis Maravilla y Ovidio.
Se me quedan muchos en el tintero, pero recordar esos viejos tiempos me permite comparar a ese Riohacha de ayer y el de hoy. En aquellos tiempos cuándo no había luz en el pueblo, los niños y jóvenes aprovechábamos para jugar a las escondidas y poder robarle un beso o un abrazo a la chica que nos gustaba, o sea, disfrutábamos la oscuridad. Si la ciudad quedaba sin suministro de agua, nos íbamos de paseo al río, las mujeres a lavar la ropa y los hombres a pescar y preparar la sopa. se llevavan barriles para traer el precioso líquido lodoso al cual le echaban alumbre o se pelaba un pedazo de cardón y se le echaba al agua y esta quedaba cristalina.
Las comparaciones son odiosas pero, ese Riohacha de ayer no lo cambio por el de hoy, ayer se peleaba a los puños, hoy, a cuchillo, palo, piedra o plomo, se compartía hasta el hueso gustador con el vecino para darle sabor a sopa al agua que solo tenían con aliño y bastimento.
De todas formas, a pesar de los años de atraso, Riohacha se yergue airosa y le abre los brazos al mundo para ofrecerle su hospitalidad representada en sus verdaderos hijos.
Desde la distancia, Riohacha te envío un gran abrazo en tu cumpleaños y lanzo mi grito de amor hacia mi patria chica. TE AMO RIOHACHA.