LAS ZONAS AZULES DEL MUNDO

POR: RAFAEL HUMBERTO FRÍAS MENDOZA

Existen en el planeta unos puntos donde la población se caracteriza por llevar una vida longeva saludable y donde tanto hombres como mujeres superan el promedio de expectativas de vida del ser humano y alcanzan una vida centenaria con lucidez y movilidad natural. Estos lugares, se denominaron las zonas azules del mundo, porque con ese color se destacaron en el mapamundi y el globo terráqueo al momento de identificarlos. Todos los seres humanos desearíamos seguramente llegar a una edad centenaria valiéndonos por si mismo y sin ser una carga para nuestra familia. Las investigaciones de los científicos sociales han demostrado que, para lograrlo, se requiere llevar una vida inteligente y comiendo de manera inteligente. Las zonas azules del mundo son cinco puntos claramente identificados, Icaria, en Grecia; Okinawa En Japón; Ogliastra en Cerdeña, Italia; La Península de Nicoya en Costa Rica y en Loma Linda, California. Estas zonas azules tienen algo en común y es que son lugares en los cuales sus habitantes en un alto porcentaje superan los 90 y 100 años de edad, debido a factores biológicos, ambientales, dietéticos y socioculturales que contribuyen a una vida longeva y una buena salud.

La Lucides y la movilidad natural predominan en los centenarios que conviven en las zonas azules del mundo, los lugares donde viven las personas más longevas del planeta. Pero lo más importante de este estilo de vida de personas que superan la edad promedio y el siglo de vida y que se mantienen sanos y activos como ciudadanos útiles a la sociedad, es que en las diferentes partes del mundo tienen unos puntos en común. Los centenarios no viven la vida por vivirla, tienen un propósito de vida que los conecta con la vida. Se consideran imprescindibles para su familia, como un tesoro viviente y temen morirse y dejar a su familia desprotegida, por eso se cuidan porque consideran que su cuerpo es una bendición y no su prisión. Igualmente, los longevos de las zonas azules, solo viven el presente y gestionan el estrés y los afanes del mundo para vivir tranquilos. Consideran que, el secreto de la felicidad es vivir tranquilo hasta alcanzar la felicidad total.

Este nicho de población habla pausado y viven tranquilos y dejan vivir a los demás. Consideran, además, que hay cultura de cultura y que hay pueblos caticos y que el secreto de la felicidad es reprogramar la mente y sacar el potencial que llevamos adentro. También consideran en las zonas azules que, comer menos, comer poquito, alarga la vida porque restringe las calorías y que estar mal casado es un acelerador del envejecimiento. La alimentación predominante está basada en plantas. Los centenarios de las zonas azules son vegetarianos y se alimentan con cultivos orgánicos en casa. Solo consumen pescado, cerdo, pollo, frijoles, maíz, cereales, avenas, semillas, quesos y huevos criollos. Además, recomiendan pertenecer a una comunidad, compartir entre amigos y visitar a los amigos y tener facilidad para relacionarse y hacer vida social, porque consideran que la soledad mata y el mundo de hoy está loco. Dicen que el celular no es la vida real porque nos impide conectarnos con los demás mirándonos a los ojos. Consideran también que ayudarse entre si te hace más próspero y que debes alejarte de personas tóxicas, irracionales y destructivas. Manifiestan que vivir en gratitud descubre el enorme potencial que llevas dentro de ti. Recomiendan igualmente, lo que parece controversial, tomar vino con moderación, una copa de vino al día, comer uvas, fruto rojo, arándanos, etc.

Sostienen que para llegar a una vida longeva hay que tener sentido de la familia, la familia es muy importante y si está unida mejor, porque al morir la familia te extrañará y le harás mucha falta y te recordarán. Finalmente, en las zonas azules consideran muy importante la fe y la espiritualidad, ya que orar y rezar y congregarse en una iglesia te da paz y tranquilidad y te sana física y mentalmente. De tal manera que, si soñamos con ser longevos, centenarios, no llegar a la vejez con nuestras capacidades motoras reducidas con discapacidad y en la plenitud de nuestras capacidades físicas y mentales, como en las zonas azules del mundo, debemos llevar una vida disciplinada, tranquila, ordenada, viviendo inteligente y comiendo inteligente. En Colombia y La Guajira, también podemos tener unas zonas azules que sobrepasen más de una generación de centenarios y personas adultas montando a caballos, a bicicletas y patines como dignos ejemplos a la posteridad. 

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