POR: RAFAEL HUMBERTO FRÍAS MENDOZA
En un atentado contra la estabilidad institucional, la honra, el buen nombre, la reputación y el prestigio del alcalde de los sanjuaneros, su equipo y su familia, se han convertido los ataques sistemáticos y malsanos de la oposición que se gesta detrás del trono del poder local, tirando del mantel para manchar a los de la mesa del gobierno.
La oposición va desde programas radiales prepagos para desvirtuar la buena imagen y los logros del gobierno local, hasta el apoyo y sostenimiento de protestas y bloqueos para detener las iniciativas del mandatario de los sanjuaneros. Torpedear y no dejar avanzar las políticas públicas del gobierno municipal parece ser la consigna. Se oponen a todo y como mulas muertas se atraviesan en el camino para no dejar transitar las políticas de desarrollo municipal que vienen pidiendo vía. Ya ocurrió lo que nunca pensamos que pasaría, una pequeña turba mal informada desde la barra del concejo municipal y asistida por dirigentes que promueven e impulsan el odio, el rencor y la ambición desmedida por el poder local, se lanzan a las calles y bloquean las vías nacionales oponiéndose al ordenamiento social de la movilidad que busca resolver el caos que ellos mismos piden a gritos que se organice.
Lo más atroz de las cosas malas, es el silencio de la gente buena, bien lo dijo Mahatma Gandi. Mi pueblo sanjuanero es un mítico pueblo de Macondo, distinguido por la prestancia, la mística, el señorío, la civilidad política y la educación en todas las dimensiones del desarrollo municipal. Pero hoy, una parte de su clase dirigente, en vez de prepararse para convertirse en una alternativa política creíble a futuro con una oposición constructiva que señale el rumbo norte del municipio, le apuestan a la polarización recalcitrante y cada más fuerte, canalizando en la población la inconformidad del ciudadano secular y los migrantes de la hermana república bolivariana de Venezuela sin medir las consecuencias. Hasta hoy solo se ha mostrado la cara de una oposición destructiva, que añoran su pasado glorioso.
Pero, lo más detestable son las practicas del bajo mundo a las que vienen acudiendo con infamia, a través de perfiles falsos en las redes, escritos apócrifos y pasquines, para derramar su odio con injurias y calumnias. Parece como si el mundo se hubiera terminado para ellos porque no están en el gobierno. Ahora el florero de Llorente es la iniciativa para crear un organismo de tránsito municipal. Desde el concejo municipal con criterios populistas promueven la informalidad y la alteración del orden público, y hasta irrespetan al mandatario y su visión de desarrollo.
Otros tiran la piedra y esconden la mano, pero lo que sí es bien claro es que a la turba la patrocinan los patrones del mal con logística y combustible. También se percibe que alguien imparte ordenes vía celular para que hagan lo que hacen. Olvidan que, San Juan tiene su plan vial y su plan de seguridad vial construido con el Ministerio de Transporte para organizar el sector de vías y transporte urbano.
Igualmente, tiene un plan de desarrollo 2024-2027, aprobado por el actual concejo municipal por unanimidad, demostrando que todos están de acuerdo con la visión de convertir a San Juan en uno de los más seguros destinos turísticos de La Guajira y el caribe. Pero un destino turístico seguro no se logra sin la implementación de un organismo que regule la movilidad. Transito sí, pero no de prisa, dicen algunos. Que hay que concertar y hacer un ejercicio de control social participativo con los gremios de transportadores, es verdad, estamos de acuerdo. Que el modelo a implementarse debe tener una política conexa de reactivación económica y que no golpee la economía ni los hogares de los transportadores, también es verdad. Que no se contemplen la foto multas ni las cámaras móviles para favorecer a terceros y golpear al transportador también es verdad.
Que el proyecto debe ser a mediano plazo y no a largo plazo, también debe discutirse y lograr consensos. Pero, en lo que, si estamos de acuerdo, es que San juan necesita regular la movilidad y el tránsito vehicular y peatonal. Esto no puede seguir a la topa tolondra y que se salve quien pueda. Reducir el índice de accidentalidad, matricular el parque automotor localmente y colocar la señalización vial y un plan de manejo de tránsito son inminentes. Igualmente, pasar de mototaxis a motocarros también. Libertad, pero con orden es la consigna.


