Por Nicolas Lubo
Riohacha es una ciudad con una historia rica y significativa, forjada por el esfuerzo y la pasión de generaciones que han encontrado en su territorio un hogar, un espacio de vida y crecimiento. Su historia comienza con los pescadores de perlas que llegaron desde la isla de Cubagua, quienes vieron en estas costas una oportunidad para asentarse, trabajar y soñar con un futuro mejor. Desde entonces, la ciudad ha sido un punto de encuentro de culturas, tradiciones y relatos que siguen construyéndose día a día.
El sector cultural de Riohacha es el alma de la ciudad, un reflejo de su gente y su historia. No solo es un testimonio de su riqueza tradicional, sino también una fuente de inspiración, unión y cambio para su comunidad. A lo largo de los años, artistas, gestores y promotores culturales han puesto su corazón y esfuerzo en fortalecer espacios de formación, creación y circulación del arte. Gracias a su trabajo, Riohacha ha logrado posicionarse como un referente cultural en la región Caribe, dejando huella en cada canción, cada danza y cada historia contada en sus calles y plazas.
Uno de los eventos más representativos de la ciudad es el Carnaval de Riohacha, una celebración que no solo es un espacio de disfrute, sino también un motor de identidad y cohesión social. Es fundamental fortalecer esta festividad mediante estrategias concretas que permitan su crecimiento y consolidación, asegurando la participación activa de los distintos actores culturales. Esto incluye el apoyo a la formación artística en todas sus áreas, desde la música y la danza hasta el teatro y las artes visuales, promoviendo la transmisión de conocimientos entre generaciones y asegurando la sostenibilidad de las manifestaciones culturales locales.
Asimismo, el emprendimiento cultural debe ser real y genuino, basado en la creación de valor y el fortalecimiento de capacidades, no en promesas vacías ni en estrategias superficiales que priorizan el impacto en redes sociales sobre la transformación tangible de la comunidad. La cultura tiene una función social fundamental: contribuye al desarrollo humano, genera oportunidades de inclusión y fomenta la construcción de un tejido social más sólido. Es por ello que cualquier política cultural debe enfocarse en el impacto real y sostenible de las iniciativas, más allá de la simple visibilidad mediática.
En el actual contexto de quienes aspiran a liderar la cultura en Riohacha, es fundamental que se priorice el criterio técnico y la experiencia sobre discursos sin sustento y propuestas poco estructuradas. La cultura debe ser gestionada con responsabilidad y compromiso, evitando que intereses ajenos desvíen su propósito esencial. Quienes aspiren a este liderazgo deben conocer a fondo las dinámicas culturales de la ciudad, reconocer el trabajo de quienes han forjado su identidad y presentar estrategias concretas que atiendan las verdaderas necesidades del sector.
Hoy, más que nunca, el sector cultural de Riohacha está vivo y consciente de su poder transformador. Sus protagonistas han alzado la voz para exigir mejores condiciones y abrir nuevos caminos para la creación. Es esencial que las decisiones sobre la cultura se tomen con responsabilidad, con el corazón puesto en lo que realmente importa: su gente, su arte y su historia. Solo así se garantizará que el sector siga creciendo y enriqueciendo la vida de la comunidad.
En 2025, Riohacha conmemora 480 años de historia, una oportunidad para celebrar su legado y proyectar su futuro con esperanza. Su tradición perlera se ha convertido en un símbolo de resiliencia y diversidad cultural, que debe ser protegido y promovido con acciones concretas. El reto es seguir construyendo una ciudad donde la cultura sea un pilar central, donde todos tengan voz y donde cada expresión artística encuentre su espacio. El compromiso debe ser con el desarrollo integral de la comunidad, garantizando que la cultura continúe generando valor social y oportunidades reales para los habitantes de Riohacha.