Por Martin Barros Choles
El exsenador y exembajador de Colombia, Armando Benedetti, artífice de la creación de un Pacto Histórico, al estilo agrupación o asociación política, para participar en una competencia de juego democrático y carnestolenticos, para elegir, quienes nos gobiernan y representan, en corporaciones, legislativa y coadministrativa. El novedoso Pacto, integrado por personas de izquierda y centro, lograron sumar ciudadanos, indecisos e inconforme, con quienes han venidos gobernando por mas de un siglo, considerándose dueños absolutos del poder, para gobernar, la Republica Unitaria y Centralista, que rige en nuestra nación, del sagrado Corazón de Jesús.
El Pacto Histórico, logró ganar 20 curules, en Senado y elegir, a Gustavo Petro Urrego, como el primer gobierno de izquierda, periodo comprendido 2022 al 2026, liderado por presidente, cabeza del nuevo partido o movimiento político. El citado movimiento, no conformó equipo directivo, ni se aprobaron en asamblea general, estatutos, ni reglamentos, que rijan al interior de la organización.
La desorganización en el Pacto Histórico, es palpable, demostradas en las pasadas elecciones, municipales y departamentales, de gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles, cuyos resultados fueron desastrosos, para un partido de gobierno nacional, por falta de legitima dirección y cohesión, que avalaran y validaran, candidaturas y listas, propias y compartidas, en coalición. Escasamente lograron ganar: 3 gobernadores, 70 alcaldes, 28 diputados y 642 concejales. En síntesis, obtuvo menos del 10% de los elegidos, globalmente en el territorio nacional, cuando debió superar el 25%.
Hace rato se acabaron partidos y movimientos políticos, estructurados y estables, transformados, en politiqueros y mercantilistas, dedicados al clientelismo, contractual, burocráticos y compraventas de electores, desmotivando, las participaciones de personas, que no compaginan, con estilo mañosos, mafioso y corruptos, de quienes gobiernan y mandan, a sus conveniencias e intereses, ignorando y desconociendo, derechos de igualdad y deberes, en supuesta y presunta democracia.
Mientras no exista una organización, que no sea de papel, hablar de democracia, es una farsa, porque se reflejan, ausencia de acciones, formaciones, indisciplinas e irrespeto, con decisiones personales, de quienes asumen dirección de partidos, como propiedad privadas, ejerciendo a motus propio, sin cumplir el deber de consultar y rendir informaciones, de gestiones, actuaciones, proyecciones y programaciones; que deben activarse de manera colectiva en orden del día,
Gustavo Petro, quiso ser presidente y tuvo la suerte, de ser elegido, en reñida elección, concediéndole una valiosa oportunidad, que no ha sabido aprovechar, por no estar dedicándose a gobernar, con quienes los acompañan en su equipo de trabajos, ministerios y direcciones administrativas, en permanente: contactos, conexión y comunicación, con sus dependientes, para socializar, formalizar y materializar, hechos, definir prioridades, relacionado con promesas y compromisos, propagados en campañas política, con finalidad de cautivar votos. Viajar y permanecer en el exterior, demasiado tiempo y la intensas consagración, de manera permanente, a redes sociales, respondiendo mensajes y críticas de detractores y lanzando anuncios y dardos, concluyen en desgaste innecesario, con pérdidas de tiempo, desatendiendo operaciones en programa de gobierno.