EL GUAJIRO Y EL MITO DE SÍSIFO

POR ROBERTO GUTIÉRREZ CASTAÑEDA

Según la mitología griega Sísifo, por desobedecer y engañar a los dioses del Olimpo, fue condenado a subir permanentemente una piedra a la cima de una montaña, la que por su propio peso se despeñaba; volvía a caer por su propio peso.

La información escueta como la presentan algunos induce a pensar en la corresponsabilidad del castigo y la justificación de la pena, pero la lectura de sus hazañas y el motivo de su aparente desobediencia permite colegir su astucia, rebeldía y sensibilidad social.

El dramaturgo Esquilo en su obra Sísifo fugitivo relata que Zeus raptó a la hija de Asopo y  éste buscó a Sísifo, rey y fundador de Corinto, para que le ayudara a encontrar el lugar de reclusión de su hija. Sísifo aceptócon la condición de que dotara de agua a su pueblo desafiando así el poder del dios supremo del Olimpo.

 Zeus en represalia lo envía al infierno ante Tánatos, dios de la muerte, para el condigno castigo y Sísifo logra apresarlo y amarrarlo para que durante su cautiverio no hubiese mas muertes.

Cuenta Homero, para quien Sísifo era el más sabio y prudente de los hombres, que Plutón, el dios del inframundo, no soportó el silencio de su reinó y desató a Tánatos  para que Sísifo pudiera volver a la tierra. Pero, como siempre, los poderosos no olvidan y en asamblea general designaron a Mercurio para que apresara a Sísifo y lo llevara al infierno donde lo esperaba la piedra que debía subir a la cima.

La metáfora del mito  la que los psicólogos definen como el castigo o la tortura de una vida sin sentido y que Lucrecio  interpretó como <<políticos que aspiran a un puesto>> y que para Albert Camus no es mas que <<el reflejo de la condición humana , la obra del absurdo que nace de la búsqueda de un sentido por parte de un hombre que no entiende el mundo que la rodea>> es, para la Guajira, y en especial para  Riohacha,   la representación gráfica de nuestra desesperanza que cada cuatro años se magnifica por la razón de la sinrazón que como el año bisiesto se repite sin modificación sustancial de la puesta en escena del teatro del absurdo que, como en las obras de Ionesco Las Sillas o La Cantante  Calva ,los espectadores somos los actores o mejor los electores que infatigablemente cada cuatro años deseamos superar la cima con los malos gobernantes que convertidos en pesadas , onerosas y lacerantes piedras intentamos llevar a la cúspide de su desprestigio y, cual hizo Sísifo con Tánatos ,amarrarlos con la cadena de la vergüenza para intentar en el breve lapso la recuperación de fuerza que  permita hacer añicos el pedestal en el que descansa el trono de los falsos dioses que definen el destino de esta ciudad a la que después de cinco siglos ni la Vieja Mello ha sido capaz de proteger porque, mientras Sísifo es solo uno, en  Riohacha los artífices del mal, como la mala hierba crecen, por doquier.

 Cuando baja el telón de la tragicomedia del absurdo y la peña reposa en la base, mientras los Sísifos recuperamos el aliento y nos llenamos de alegría porque creemos que en este cuatrienio el escenario cambiará, el coro de los dioses del olimpo burocrático, para despertarnos de nuestros quiméricos sueños nos recita la última estrofa del poema de Calderón de la Barca LA VIDA ES SUEÑO:

                   Yo sueño que estoy aquí,

                   destas prisiones cargado

                   y soñé que en otro estado

                   más lisonjero me vi.

                   ¿Qué es la vida? Un frenesí

                   ¿Qué es la vida? Una ilusión,

                   una sombra, una ficción,

                   y el mayor bien es pequeño,

                   que toda la vida es sueño,

                   y los sueños, sueños son.

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