Un emotivo y concurrido homenaje póstumo para honrar la memoria de Maritza Ceballos Sierra, fue realizado el pasado fin de semana, con motivo del quinto aniversario de su sensible partida.
El tributo inició con una eucaristía en la Catedral de Riohacha y prosiguió con una caminata hasta el cementerio central donde le fue colocada una ofrenda floral. Al acto asistieron sus familiares y más de 400 personas de Riohacha y otros lugares del departamento, quienes con su presencia demostraron el gran aprecio y admiración que sentían por esta profesional Guajira.
El homenaje a Maritza estuvo enmarcado por emotivas palabras de sus familiares, con las cuales exaltaron lo que ella representó para ellos y para la sociedad.
MARITZA Y RAFA: DOS HERMANOS CON ALMAS GEMELAS
“Hoy hace 5 años cuando ya el temor se cernía sobre los pobladores por la aparición de la pandemia del Covid 19, nuestra familia recibe una sorpresiva e infausta noticia: Mary nuestra hermana, había fallecido. Paradójicamente, no fue el Covid quien nos arrebató ese preciado tesoro, fue simplemente la parca fría e indolente que llegó sorpresivamente y se la llevó. Pero si fue esa pandemia la que no nos permitió rendirle un merecido tributo a Mary y tampoco nos dejó hacer el duelo con sus acostumbrados y convenientes pasos.
Pero nunca es tarde para enaltecer a un ser ejemplar como Maritza Ceballos Sierra, ni para paliar el dolor que nos dejó su inesperada partida. Hoy lo estamos cumpliendo. Y ese tributo yo lo quiero hacer a través de algunas remembranzas.
Mary y yo somos los hijos menores de Rosa y Daniel. Los primeros años de nuestra infancia transcurrieron en Maicao donde reconocimos la luz del mundo y aprendimos nuestras primeras letras.
De allí nacen los primeros recuerdos: nuestros juegos de niños en el patio arenoso de la casa. Jugábamos un poco a la tienda, a la peregrina, pero ella, por complacerme, jugaba más conmigo el futbol y la vuelta a Colombia sin importarle que en ellos siempre terminaba perdiendo.
De Maicao pasamos a Riohacha y aquí continuamos nuestra misma vida siempre juntos, pero ahora ya adolescentes, compartiendo con nuestros primos hermanos los Móvil, con los hermanos Melo, los Ochoa, los Ojeda, los Romero y toda la chiquillada de entonces de la Calle del Carmen. Éramos muy felices. Pero nuestra felicidad fue interrumpida porque nuestros papás deciden volver a Maicao y solo me llevan a mí. Esa separación fue muy dura: Mary no paraba de llorar en Riohacha y yo lo mismo en Maicao. Gracias a Dios, nuestros padres comprendieron eso y al año siguiente estábamos de nuevo juntos.
Cursado su bachillerato, Mary se va a Bogotá y se forma como contadora. Después realiza varios estudios de posgrado. Con esa preparación empieza ejercer su profesión destacándose por su competencia y y responsabilidad en todas las empresas donde estuvo, como Comfamiliar, la cámara de Comercio, Ávila Ltda, Agua a la Perla, en las cuales ocupó los cargos de revisora fiscal y de jefe financiera. En esta faceta Mary mostró algo importante de su condición humana: no sólo fue funcionaria y compañera, sino amiga entrañable de los directivos de cada una de esas empresas. Ejemplo palpable es el del profesor Sierra, Director de Comfama, que la visitaba todos los domingos en su casa. Ella también se destacó de manera importante en su rol de docente en la universidad, donde fue admirada por aquellos alumnos que con juicio asimilaban los conocimientos que les impartía, pero temida por los indisciplinados y desaplicados.
En la familia, Mary simbolizó la unidad y particularmente el punto de encuentro de sus hermanos. A todos nos demostró el alto significado que ella le daba al amor fraterno. Yo particularmente lo sentí siempre, pero especialmente cuando me correspondió afrontar serías dificultades como las derivadas de mi secuestro y después con los ataques sobrevivientes de mi paso por la alcaldía. En estas circunstancias ella se erigía como el bastión y el soporte moral tan necesario. Su afecto por la familia también alcanzaba para sus sobrinos. A varios de ellos los crió y educó.
En otro aspecto en el que Mary demostró su gran condición es en el de la amistad. Esas amistades se mantuvieron incólumes hasta su partida. Recuerdo a Luz Marina Zuleta, su amiga desde niña en Maicao, a Magualidad Ibarra, Sonia Gómez, Rosmery Rivadeneira, Argelia Mejía, Estela Monroy y después a sus amigas del ámbito laboral como Martha Jaramillo, Edilma Frías, Emilse Sánchez, Maritza León y Zenobia Gutiérrez entre otras. Fueron amistades entrañables y para quienes ella fue motivo de orgullo y de gran satisfacción.
No puedo terminar sin decirte algo a ti Mary: te quiero y te extraño aun; no se si seria por la privación del duelo que nos impuso la pandemia pero aveces creo que tu no has partido y que solo estas en un viaje largo , como cumpliendo un compromiso de la universidad o estudiando otro posgrado y que un día volveras. Que dicha si Dios nos concediera ese milagro.
Pero igual decirte Manita, que te agradezco por haber sido mi hermana, mi amiga, mi compinche y porque, como maestra al fin, me enseñaste a amar, a servir y a entender mejor muchas situaciones de la vida. Tu fuiste luz, bendición y orgullo para nuestra familia.
Así se expresó su hermano Rafael, Ceballos Sierra.
EL SENTIR DE LOS HIJOS
“Hoy es un día lleno de emociones, de recuerdos y amor. Han pasado 5 años desde que mi mama partió a su encuentro con dios. Pero su esencia, su cariño y sus enseñanzas siguen con nosotros cada día.
Queremos agradecerles de corazón por estar aquí, por acompañarnos en este homenaje y por seguir recordándola con tanto cariño.
El tiempo pasa pero el amor no se desvanece. En cada anécdota compartida, en cada gesto de apoyo y en cada muestra de cariño, sentimos su presencia y su legado. Nos reconforta saber que en su vida dejó huellas profundas en quienes la conocieron, y que su recuerdo sigue vivo en cada uno de ustedes.
Las enseñanzas que me dejó mi mamá son incontables, pero entre las más valiosas aprendí de ella el verdadero significado del amor: el amor por los demás, por su familia, y por ayudar sin esperar nada a cambio. Me enseñó a entregar el corazón con generosidad, a trabajar con pasión por nuestros sueños y a entender que el éxito solo se alcanza con mucha disciplina y esfuerzo. Su ejemplo y su entrega incondicional siguen guiando mi vida, y sé que, de alguna manera, sigue aquí, acompañándome siempre”. Lina Hernández Ceballos, Hija.
“Eran las 7 de la mañana de aquel 23 de marzo de 2020. El sol apenas comenzaba a salir en Barranquilla, pero para mí el cielo se oscureció de golpe. Afuera de una clínica mi suegro y yo recibíamos de mi esposa la dolorosa noticia, con voz quebrada, que la luz de su mamá se había apagado. No lo podía creer!!
Desde entonces, todo cambió. Nada fue igual. Su ausencia se siente y permanece, no solo en cada rincón de su casa, sino en nuestras vidas, en nuestros acontecimientos y en nuestras celebraciones. Ella era una estrella que brillaba con una luz propia que iluminaba a todos a su alrededor. Su inteligencia, su personalidad inigualable, su elegancia imponente pero humilde, su nobleza y su enorme corazón la hacían única”. Lorenzo Pinto, yerno.
Hoy hace 5 años cuando el día apenas comenzaba recibi la noticia de tu partida, parecía un sueño pero era realidad y una muy dura realidad ya no estarías mas para salir juntas, ir a comer helado y sentarnos en la terraza de tu casa a esperar el peto, hablar del presente y planear el futuro
Hoy tu vacío se siente, nos haces falta te extrañamos y estoy segura que eso le pasa a muchos de los que estamos aquí. Ya no está esa tía de corazón generoso, esa madre incansable, esa hermana incondicional, esa amiga leal, esa profesional intachable, esa vecina generosa en finnnn tía todas esas cualidades que tenías de sobra. Emilse Ochoa Ceballos, sobrina.