La comunidad indígena Wayuu de Mashalesirra, perteneciente al clan Epieyu alzó su voz en medio de una profunda crisis social, territorial y de representación tradicional. Autoridades ancestrales y líderes de la comunidad denuncian el abandono estatal y la imposición de una autoridad que nunca fue elegida por el pueblo.
Aracina Pana Granadillo, autoridad ancestral reconocida por la comunidad, y Fany Pana Epieyu, líder la comunidad, manifestaron su preocupación ante la falta de una autoridad legítima que represente sus intereses y necesidades. Según explicaron, Gervasio Pana Granadillo, quien actualmente figura como autoridad tradicional, fue impuesto por decisión de un juez externo sin consulta previa ni participación de la comunidad.
“Nosotros no lo elegimos como autoridad. Él lo eligió fue un juez, y no conocemos quién es ese juez ni de dónde viene. Por eso, no lo reconocemos”, declaró Fany Pana.
Desde el año 2020, los habitantes de Mashalesirra aseguran estar padeciendo graves carencias: falta de agua potable, desnutrición infantil, niños sin registro civil ni acceso a educación cercana, ausencia de atención médica y ningún tipo de beneficio estatal. La comunidad reclama con urgencia la realización de una asamblea legítima en su territorio, específicamente en su enramada comunitaria, para visibilizar las condiciones en las que viven.
“Estamos pidiendo una asamblea ya mismo, para que vean cómo vivimos, nuestras casitas, nuestras necesidades. No tenemos agua, alimentación ni salud”, explicó Aracina Pana Granadillo.
A la grave situación social se suma la preocupación por los proyectos energéticos que se están desarrollando en la región. La comunidad denuncia no haber sido consultada sobre las iniciativas, ni recibir ningún tipo de compensación o información.
“Estamos afectados por los proyectos energéticos porque no tenemos autoridad que los supervise. Nadie nos informa nada. El señor que dice ser autoridad no aparece por la comunidad”, añadió Fany Pana.
Fany Pana Epieyu miembro del clan Epieyu, también denunció la vulneración de derechos fundamentales, especialmente de la niñez: “Los niños están sin registro, sin estudios, y tienen que caminar largas distancias para ir a la escuela. No tenemos agua, ni centro de salud, ni ayuda de nada.
Yo tengo que comprar un viaje de agua que cuesta 600 mil pesos desde Maicao para mis animales.”
Ante esta situación, la comunidad hace un llamado urgente a entidades como la Procuraduría, Asuntos Indígenas y demás autoridades competentes para que se reconozca y posicione a Aracina Pana Granadillo como autoridad tradicional legítima, con el fin de gestionar proyectos y beneficios que mejoren las condiciones de vida del pueblo Wayuu de Mashalesirra.
“Queremos que mi hermana Aracina sea reconocida, porque ella sí va a tocar puertas, ella sí busca la manera de ayudarnos. Lo que está pasando en Mashalesirra es por falta de autoridad legítima”, concluyó Fany Pana Epieyu.