POR OLIMPIA PALMAR
En medio de la implacable sequía que azota a La Guajira- Colombia, el pueblo indígena Wayuu, uno de los más afectados por el cambio climático especialmente por el calentamiento global, se aferra a sus conocimientos ancestrales para sobrevivir. En Shuluwou una comunidad de la región de Jalala (municpio de Uribia) la única forma de abastecerse de agua es a través de un jaguey (reservorio de agua) y este sólo puede recargarse con la lluvia, según los habitantes no llueve en esta zona desde el mes de octubre de 2024. Asi que el pánico a la sed y desidia por la falta de agua les ha llevado a tomar acciones claves para transformar la gestión del agua en su territorio.
Sara Gomez Pushaina, autoridad tradicional de este territorio manifiesta que desde hace varios meses han notificado sobre sus temores para gestionar la consecución del vital líquido en el acueducto de Uribia “uno va allá y le dicen que, en 15 días, vuelve otra vez y le dicen que espere el turno o que el carrotanque está dañado y asi van dilatando la respuesta”. Según Sara desde hace 5 meses que se secó el jaguey de Shuluwou “nos toca ir a un jaguey que todavía tiene agua, vía el cerro de la teta como a una hora de desde acá, algunas familias van en moto, otros en burro, pero diariamente las familias van para darle agua a los animales”, aunque el panorama no es nuevo cada vez es más difícil en los territorios de Jalala.
Por eso, los Wayuu han desarrollado desde su propia cosmovisión, prácticas de adaptación y mitigación para enfrentar los desafíos socio-culturales que impone el clima cambiante, las comunidades vecinas de Shuluwou están ejerciendo la o´nowa (trashumancia) hacia otros territorios del sur de La Guajira e incluso a zonas venezolanas para poder mantener los pocos animales que les queda. Shuluwou ha tomado una de estas prácticas, profundamente arraigada en su saber apoto´o ishi (la perforación artesanal de pozos).
Comenzaron el 20 de marzo de 2025, Noe Epieyu vecino de la comunidad tiene el saber y la experticia, asi que Sara Gómez y Catalina Jusayu Pushaina lo invitaron a liderar la perforación “nos reunimos y decidimos perforar una fuente de agua en el territorio, cumplimos con todos los requisitos espirituales y el compromiso de lograrlo”.
Hace un par de semanas Noe confirmó que ya se había llegado a la vena subterránea “a los 48 metros encontramos el agua, paramos porque necesitamos meter los anillos y así evitar derrumbes”, ese día la noticia corrió y llegaron personas de diferentes territorios a confirmar ese hecho histórico de tener agua. La siguiente tarea “es bajar los 22 anillos al pozo, lo bajamos con pura fuerza sostenidos de pitas gruesas y mientras va bajando las personas que sostienen se van acercando el pozo” cuenta Noe esperanzado.
Sara Gómez por su parte ha logrado presentar el proyecto ante diferentes ministerios para que esta nueva fuente se convierta en una oportunidad de acceso a agua para la región de Jalala, según la autoridad tradicional este punto puede tener capacidad para al menos unas 500 familias y su sueño “es tener una red de distribución de agua no sólo para nosotros los de Shuluwou sino para todos los vecinos, que podamos potabilizar el agua que vamos a tomar y evitarnos tantas desidias”
Catalina Jusayu Pushaina dice que desde el primer momento se mudó al lugar de la fuente de agua “me estoy dedicando a este trabajo, todos los días hacemos los alimentos para los poceros (personas que trabajan en la perforación), ellos son mis hijos y estamos trabajando en algo que nos va a dar bienestar”.
Este esfuerzo en Shuluwou no es solo la apertura de un pozo, sino la reafirmación de la autonomía Wayuu y su incansable lucha por preservar su vida y cultura frente a las adversidades del clima. La comunidad de Shuluwou se convierte así en un símbolo de esperanza y resistencia en la árida geografía de La Guajira.