EL RESPETO, LA DIGNIDAD Y LAS BUENAS COSTUMBRES EN LA ERA DEL CELULAR, LAS TIC Y LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

POR: RAFAEL HUMBERTO FRÍAS MENDOZA

Nuestra sociedad se ha venido degradando, parece inverosímil, pero es así, en la era de las redes sociales, las Tics y la inteligencia artificial, esto parece llamarse sálvese quien pueda. Aquellas personas que nos ufanábamos de decir, que pertenecemos a la línea dura tradicional, o sea, al imperio de las fuertes convicciones, el respeto, la dignidad y las buenas costumbres heredadas de nuestros mayores, hoy nos hemos quedado rezagados.

Aquí nadie respeta a nadie y los principios y valores de nuestra sociedad parece que se hubieran invertido y el mundo estuviera al revés. Las externalidades vienen impactando más al ser humano que su propio crecimiento personal y su propia maduración interior para enfrentar la vida con sus desafíos en el presente siglo. Particularmente considero, que todo esto se debe a los cimientos y fundamentos que se traen desde la familia como célula principal de la sociedad, donde junto con la escuela iniciamos el ABC de los hombres del mañana. Repito, hoy que nuestros adolescentes y nuestra juventud se vienen formando en las mejores y mas acreditadas universidades del país y el exterior vemos que no contamos con una sociedad superior en valores a la de nuestros padres. Con la llegada del celular, las tics y la inteligencia artificial, todos nos creemos sabios en nuestra propia opinión, y lo que es peor, dueños de la verdad absoluta. Pero como si fuera poco, por aquello de que Colombia es un país Laico, donde hay libertad de culto y religión, nos hemos alejado de Dios y la sana doctrina. Igualmente, se ha perdido el respeto por la vida, la dignidad y la solidaridad y ya al parecer a nadie le importa la suerte del otro, sino su propia suerte. El interés particular viene imperando por encima del interés general haciendo apología a aquello de cuanto tienes, cuantos vales, en esta sociedad materialista, de consumo y mediática. Pero lo más preocupante de este asunto en particular es que esa ola de degradación viene penetrando en todos los estadios de la sociedad. Hoy vemos la puesta en escena de toda la polarización que vive nuestro país, entre los que gobiernan y los que se oponen en el escenario nacional. Ese es el fiel reflejo de lo que viene ocurriendo en nuestra sociedad, donde ha hecho carrera la violencia física y verbal y donde la vida vale lo que vale un tabaco, como decía mi abuela.

El arte de gobernar es el arte de administrar vidas y con ello, la disputa debe ser por mejorar la calidad de vida, el desarrollo humano y las condiciones de bienestar de la población. Pero pareciera que en Colombia el poder fuera para ostentar poder y someter al otro, olvidándose de incluir a nuestro país en las vertientes de desarrollo mundial. La histórica lucha de la mano izquierda con la mano derecha con fuertes puñetazos en un tinglado que comprende todo el territorio nacional con más de cincuenta y dos millones de espectadores, parece que apenas inicia, con la llegada del celular y la inteligencia artificial. Solo el tiempo le dará la razón a quien la tiene. Colombia está dividida a pedazos en bodegas y adoctrinamiento de parte y parte. Todos creen tener la razón y las mayorías de la opinión. Pero, lo que realmente nos llama la atención de esta lucha sin cuartel donde esta en juego el futuro de la patria es que los dirigentes no hayan pensado con visión prospectiva en el direccionamiento político y estratégico del país para conservar los principios y valores de nuestra sociedad. Al parecer no se quiere construir sobre lo construido, sino que hay que destruir lo existente bajo la concepción de empezar de nuevo porque nada sirve.

Ante eso, también se observa que hoy quien tiene un celular en las manos, cree que tiene una metralleta y dispara ráfagas de dardos morales contra el otro para exterminarlo. Pero en ese orden de ideas, no se tiene en cuenta la vida, la familia, el buen nombre, la reputación y el prestigio del otro, sino que quieren exterminarlo hasta borrar su legado de la faz de la tierra. Los políticos, los dirigentes, los periodistas, los artistas, los deportistas y los servidores públicos deben de tener en cuenta que todo no se compra ni se vende, y nuestra sociedad tampoco es una moneda de cambio. Todos soñamos con salir de este estado de cosas que muchos consideramos inconstitucionales para vivir en paz con jus

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