Cuatro décadas de entrega al servicio del Evangelio, de acompañar a los más necesitados y de llevar la palabra de Dios por distintos rincones del país y el mundo. Así resume Monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar su caminar como sacerdote y religioso redentorista, desde aquel 29 de junio de 1985, cuando recibió la ordenación presbiteral en la Basílica del Señor de los Milagros en Buga.
«Con mucha alegría», recuerda Monseñor, al rememorar aquella ceremonia presidida por Monseñor Rodrigo Arango Velásquez, entonces obispo de Buga. Desde entonces, han sido 40 años de vocación misionera, de educación y de servicio. Su trayectoria incluye hitos como haber recorrido los caminos de Caldas, ser rector de un colegio en Manizales durante cinco años, provincial de los Redentoristas por seis años, estudiar en Estados Unidos y servir en el Vichada, una de las zonas más apartadas de Colombia.
Una celebración humilde, pero significativa
Pese a la magnitud del aniversario, Monseñor Ceballos asegura que no es amante de los grandes festejos. «Celebré de una manera normal», afirma. No obstante, la fecha fue propicia para conmemorar tres momentos clave en su ministerio: 40 años como sacerdote, 15 como obispo y 5 años al frente de la Diócesis de Riohacha.
El pasado 30 de julio, la comunidad se reunió para celebrar con una ordenación sacerdotal y un almuerzo sencillo, «como se suele hacer para este tipo de celebraciones», según relató el propio obispo.
Un recorrido lleno de memorias
Cuando se le pregunta por alguna experiencia que resuma estos 40 años, Monseñor no puede evitar enumerar varias: la visita a la Isla Gorgona en 1979, la dirección de colegios, los años de formación y servicio, y el contacto constante con comunidades necesitadas. «Son muchas historias, usted sabe, 40 años no se resumen en una sola anécdota», admite.
Testigo de siete papados
A lo largo de su vida ha sido testigo de siete pontificados: desde Juan XXIII hasta el actual Papa León XIV. Su relación con la Iglesia universal lo ha llevado a valorar profundamente el papel del Papa como símbolo de unidad para los católicos del mundo.
Un mensaje de fe y unidad
Para concluir, Monseñor Ceballos envió un mensaje a los fieles católicos:
«Que escuchemos la voz de la Iglesia manifestada en el Santo Padre, el Papa, que es el signo de unidad. La Iglesia es madre y maestra, y a todos nos acoge a través de sus sacerdotes, religiosos, religiosas y por supuesto del Papa. La invitación es a seguir unidos en la fe, en torno a Jesucristo, que es nuestro fundamento».
Con serenidad, gratitud y compromiso renovado, Monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar continúa su misión pastoral en La Guajira, con la mirada puesta en el Evangelio y el corazón entregado a su pueblo.