El desempleo en Riohacha: una crisis estructural que exige compromiso

POR SAIT IBARRA LOPESIERRA

Riohacha, capital del Departamento de La Guajira, ha repetido en varios periodos como la ciudad con la tasa más alta de desempleo en Colombia, junto con las más elevadas cifras de informalidad laboral . La informalidad laboral en la ciudad supera el 60 %, ubicándose en 61,9 % entre junio y agosto de 2024, mientras que el promedio nacional roza el 57 % . Esta realidad revela un mercado laboral frágil, plagado de precariedad y sin suficientes oportunidades dignas.

Más del 66 % de la población trabajadora en Riohacha está empleada en condiciones de informalidad, donde no cotizan a pensión ni salud, no reciben vacaciones ni seguridad social. Esta situación se manifiesta especialmente en microempresas y en empleos sin regulación laboral formal. Las consecuencias son graves: baja remuneración, jornadas largas sin garantías y alta exposición a la pobreza estructural .

Riohacha presenta la mayor brecha de desempleo entre mujeres y hombres en Colombia: 14,1 % frente a 9 % (diferencia de 5,1 puntos), pero en Riohacha asciende a 10,5 puntos porcentuales . Esto se debe a múltiples barreras sociales y laborales: las mujeres suelen ocupar sectores con menos demanda, tienen responsabilidades domésticas y maternales, y enfrentan discriminación por embarazo o por condiciones familiares .

La llegada masiva de venezolanos ha incrementado la oferta de mano de obra informal, reduciendo salarios y generando tensiones en el mercado laboral local . Muchos migrantesy retornados, incluida población indígena wayúu, enfrentan barreras para su regularización y acceso al empleo formal, recurriendo a la economía informal como única alternativa.

La ciudad carece de una oferta educativa ajustada a las necesidades del mercado laboral. Muchas personas no cuentan incluso con una educación secundaria completa, lo cual limita su acceso a trabajos formales y de mejor calidad . Esto perpetúa un ciclo de empleos precarios y limitadas posibilidades de la estructura económica de Riohacha es pequeña y fragmentada. Sectores como el turismo, pesquero artesanal, ganadería y comercio predominan, pero carecen de capacidad para generar empleos formales en masa . La falta de inversión pública en infraestructura y desarrollo urbano limita aún más las oportunidades laborales: proyectos de construcción o viviendas sociales podrían mover mano de obra calificada y no calificada, pero no se ejecutan por ausencia de recursos o gestión comprometida.

El desempleo juvenil supera el 60 %, mucho más elevado que el promedio nacional de 16,6 % . La desesperanza empuja a muchos jóvenes a migrar en busca de oportunidades, implicando una pérdida de talento, capital humano y sentido de comunidad en el territorio.

El desempleo es resultado de una confluencia de factores estructurales y coyunturales: informalidad generalizada, desigualdad de género, presión migratoria, baja inversión, escaso capital humano y falta de proyectos productivos de envergadura.

Para avanzar hacia un empleo sostenible, digno y formal, se requieren: 

1 Plan de infraestructura y vivienda social, ejecutado con apoyo del Gobierno nacional y apoyo de entidades como MinVivienda o el Departamento de Prosperidad Social, para creación de empleos directos e indirectos .

2 Formalización laboral, incentivando a micro y pequeñas empresas para que registren sus trabajadores, ofreciendo beneficios tributarios o subsidios temporales.

3 Centros de formación técnica y programas de educación dual, ajustados a las necesidades productivas del territorio, incluyendo turismo, pesca, cultura y servicios.

4 Programas de inclusión económica para población venezolana y wayúu, similar a políticas existentes en Barranquilla o Bogotá, que faciliten regularización, capacitación y acceso a empleo formal o emprendimientos.

5 Acciones afirmativas de género, como centros de cuidado infantil, espacios de formación exclusiva para mujeres y campañas para reducir la discriminación laboral por maternidad .

6 Impulso del turismo cultural y de naturaleza, aprovechando el litoral y la identidad wayúu, con una economía creativa, cultural y gastronómica que promueva empleo sostenible.

7. Fortalecimiento institucional y gobernabilidad local, con mayor continuidad en el gobierno local y alianzas con la Gobernación para evitar la carencia de voluntad política y asegurar el cumplimiento del plan de desarrollo urbano y laboral.

El desempleo en Riohacha no es un problema de coyuntura sino una crisis estructural que golpea con más fuerza a mujeres, jóvenes y población vulnerable. Para revertirla, hace falta una mirada integral, una articulación entre Estado, sector privado, sociedad civil y cooperación internacional.

Más que estadísticas, detrás de este drama están personas reales cuyos sueños y proyectos quedan truncos por falta de oportunidades. Solo con un esfuerzo concertado e inclusivo, enfocado en la formalización, la capacitación, la inversión social y la inclusión de grupos discriminados, se podrá transformar Riohacha en un espacio de esperanza y prosperidad para todos.

Related posts

DESPUÉS DE 2 DÉCADAS…

EL OUTSIDER SACARÁ MÁS VOTOS QUE CEPEDA

Estamos frente a un catatlismo político