Después de más de una década de gestiones, persistencia y construcción silenciosa, la Universidad de La Guajira ha recibido oficialmente el registro calificado para el programa de Medicina, un hito histórico que transforma no solo la vida académica de la institución, sino el futuro social y sanitario del departamento.
La doctora Marta Mulato Mejía, directora y decana de la Facultad de Ciencias de la Salud, fue una de las protagonistas directas de este proceso, y en conversación con este medio compartió no solo la emoción del momento, sino las implicaciones profundas de este logro.
“Recibimos esta noticia con muchísimo entusiasmo. Es el logro de un sueño que nació hace más de diez años y que hoy consolida la oferta académica de nuestra universidad en el departamento de La Guajira”, expresó con firmeza.
Una historia de resistencia, visión y compromiso
El nacimiento del programa de Medicina no fue un evento repentino. Fue, como describe la decana, el resultado de un proceso largo, complejo y lleno de obstáculos que comenzó hace más de una década con la visión del actual rector, Carlos Arturo Robles Julio, quien apostó por un sueño que muchos consideraban irrealizable.
“Muchos no creían en este proyecto. Pensaban que no era posible. Pero el rector insistió, persistió, resistió. En 2015 ya se hizo una primera defensa ante pares académicos del programa de Enfermería, que fue la semilla de lo que hoy florece”, recordó Mulato Mejía.
A pesar de los reveses iniciales, la universidad no se dio por vencida. Lo que parecía una derrota fue, en realidad, el comienzo de una transformación estructural en la Facultad de Ciencias de la Salud.
“Ese primer intento nos dejó aprendizajes. No se trataba de una derrota, sino de una etapa. Hoy, después, de varios años vemos el fruto de ese trabajo que nunca se detuvo”, aseguró.
Lo que viene: formar médicos guajiros para sanar a su pueblo
La noticia del registro calificado no solo es motivo de celebración, también marca el inicio de una nueva etapa de responsabilidad institucional, orientada a ofrecer educación médica con estándares de calidad, accesible y comprometida con el desarrollo local.
“Viene ahora ofertar el programa, especialmente para los jóvenes guajiros. Para esos que no han tenido la oportunidad de cumplir este sueño. Para los que vienen de comunidades históricamente excluidas, pero que pueden convertirse en parte de la solución”, afirmó la decana.
Más allá de la matrícula, la Facultad deberá garantizar infraestructura, recursos físicos y humanos, escenarios de práctica y una formación integral. Pero ese reto, asegura, ya ha comenzado a ser atendido.