Un Plan de Transformación para Riohacha

Por: JHON JAIRO CATAÑO

Hablar de Riohacha, nuestra capital, es hablar de una ciudad llena de contrastes, por un lado un territorio con una ubicación geográfica privilegiada, una riqueza cultural inigualable y un entorno natural que muchos envidiarían; y por otro una ciudad que parece condenada a caminar en círculos atrapada en la falta de oportunidades, en la carencia de servicios básicos y en una eterna espera de un futuro que nunca llega.

Hoy el sentimiento predominante entre los riohacheros, al conversar de manera directa con nuestros coterráneos y al leerlos en las redes sociales, es un sentimiento de desaliento, se respira un ambiente de desesperanza, un desánimo que se alimenta cada día de las mismas dificultades no resueltas como la falta de empleo, la precariedad de los servicios públicos, la ausencia de infraestructura clave y la poca visión de quienes han tenido y tienen en sus manos las riendas del Distrito.

Las preguntas que constantemente nos hacemos entre muchas las siguientes:

¿Cómo es posible que una capital como Riohacha no cuente con una terminal de transporte digna, moderna y funcional? ¿Cómo explicar que todavía dependamos de improvisaciones para algo tan elemental como el sacrificio animal, sin una planta que cumpla con los requisitos sanitarios y ambientales? ¿Cómo entender que nuestras calles sigan deterioradas, sin vías ni avenidas estructurales que faciliten la movilidad y el desarrollo?

A estas falencias se suma un drama mayor, la falta de un plan maestro de acueducto y alcantarillado, que garantizarían el uso planificado de los recursos, el suministro de un buen servicio agua potable y un manejo adecuado de las aguas residuales, que por desgracia van terminar al mar en una ciudad con vocación turística.

El desempleo y la informalidad laboral golpean sin piedad sobre todo a nuestra población más joven, que se forman con esfuerzo pero que ven cómo sus sueños se apagan porque no encuentran oportunidades en la ciudad. La mayoría termina buscando suerte en otras regiones o se conforman con empleos precarios, sin seguridad social ni estabilidad.

Por lo anterior es necesario que desde la misma sociedad se comience a pensar en un “Plan de Transformación para Riohacha”. Un plan serio, incluyente y con visión de futuro, ya que no se trata de seguir acumulando diagnósticos, sino de construir consensos alrededor de un modelo de desarrollo territorial que equilibre lo económico, lo social y lo ambiental.

Tenemos potencialidades que no hemos aprovechado, tales como nuestra ubicación frente al mar Caribe, nuestro patrimonio cultural y artesanal, el turismo, los recursos naturales y la riqueza de nuestra diversidad étnica. Se requiere voluntad y liderazgo para convertir a Riohacha en un polo de desarrollo que brinde empleo, oportunidades y calidad de vida para todos los que aquí vivimos

Este plan debe incluir obras estratégicas como una terminal de transporte moderna, una planta de sacrificio animal adecuado, un plan maestro de acueducto y alcantarillado y la construcción de vías y avenidas que descongestionen la ciudad. La transformación de Riohacha no vendrá de afuera, no será un regalo del gobierno nacional, la transformación debe surgir de la decisión firme de nosotros los riohacheros, acompañado de un cambio de mentalidad que nos permita pasar de la resignación al compromiso, de la crítica pasiva a la acción colectiva

Riohacha merece más que promesas incumplidas, merece un plan de futuro construido con visión, con justicia social y con respeto por nuestras comunidades.

Esto no da espera, la situación es insostenible.

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