Daniel Quintero llegó a La Guajira sin promesas, pero con discurso. No habló de soluciones mágicas, sino de desalinización de agua, de energía solar, de seguridad, y de lo que él llama «resetear a Colombia». El exalcalde de Medellín, hoy precandidato presidencial por el Pacto Histórico, pisa territorio guajiro con la seguridad de quien dice tener una fórmula para seguir con el cambio en el país.
«Yo no vine aquí a prometer, vine a escuchar, a tejer», repite como un mantra mientras saluda a líderes sociales y ciudadanos que se acercan con curiosidad. Y aunque es su primera visita oficial a La Guajira en campaña, asegura que no será la última. “Esta es apenas la primera de muchas”, dice con firmeza.
La Guajira lo recibe con los brazos abiertos, pero también con una sed histórica. Quintero lo sabe. Por eso pone el agua en el centro del discurso. «Yo soy experto en temas de agua, vengo de EPM», recalca, y propone instalar plantas desalinizadoras para llevar agua a toda la región. «No entiendo cómo podemos llevar gas hasta Cali y no somos capaces de traer agua desde la represa. El agua está ahí, cerca».
Pero el agua no es el único tema. Quintero lanza una crítica directa a la privatización de las empresas públicas de la región. “Aquí ha habido una traición al pueblo. Se vendieron los activos públicos. Nosotros en Medellín cuidamos EPM. En La Guajira se debe crear una empresa de energía de propiedad ciudadana”, asegura, comparando su gestión como alcalde con lo que, dice, podría replicar a nivel nacional.
El Quintero de las cifras
Sus logros como alcalde de Medellín son el corazón de su narrativa política: una reducción del 42% en homicidios, Hidroituango funcionando tras un escándalo mayúsculo y una ciudad que pasó de ser una de las más violentas del planeta a la más pacífica del país. «Yo no creo que me quede grande darle agua a La Guajira», sentencia.
Pero su discurso va más allá de los datos. Quintero propone una constituyente para «resetear» el país. Compara a Colombia con un carro averiado: “Uno a veces cambia el conductor, pero el problema está en el motor. Hay que abrir el capó, revisar las reglas, las estructuras que favorecen al corrupto, al asesino. Hay que cambiar eso”.
Entre amenazas y encuestas
La campaña no ha sido tranquila. El propio Quintero reveló que hace apenas unos días la policía le informó sobre dos sicarios contratados para atentar contra su vida en Valledupar. “Claro que voy. Yo no me dejo sacar de ningún espacio”, responde cuando le preguntan si cambiará su ruta. Asegura que no es la primera vez que lo persiguen y que ya no son 43 investigaciones abiertas en su contra, como le recuerda un periodista, sino más de 600, de las cuales solo cuatro siguen activas.
“Esto es una persecución, como la que hicieron con Lula, con Correa, con Petro. ¿Por qué? Porque saben que soy el único del Pacto Histórico que puede ganar la presidencia”.
El escenario político
Quintero reconoce que al interior del Pacto Histórico hay tensiones. A la pregunta de cómo va a superar a sus competidores internos, responde sin rodeos: «Ganándoles. Con votos». Y aunque su campaña arrancó más tarde, asegura que ya alcanzó a sus rivales en las encuestas. “Somos la campaña más dinámica, con más energía, con más jóvenes. Es natural que eso ponga nerviosos a muchos”.
El episodio del estadio Metropolitano en Barranquilla lo recuerda como una señal de la fuerza que está tomando. “Este año no habíamos ganado allá. Dijimos: vamos a gritar fuerza Petro. Y ganamos. A veces hasta eso pesa”.
La apuesta por La Guajira
Durante su visita, Quintero recorrió Ríohacha y anunció próximas paradas en Maicao y Uribia. Su equipo convocó reuniones con líderes sociales y voluntarios que, según él, se multiplican por todo el país. «Cada vez hay más gente que se quiere sumar», dice.
Y entre anécdotas de campaña, recuerda una frase que una joven barranquillera le soltó con ingenio: “Después de la P viene la Q”. Después de Petro, viene Quintero. El precandidato sonríe cuando lo repite. Se lo ha apropiado.
El mensaje final
A los guajiros, les deja una promesa de trabajo y transformación. “Quiero ser el presidente que haga que esta región avance. Creo en su futuro. Me imagino cosas maravillosas para esta tierra”.
Y si no gana la consulta de octubre, asegura que apoyará a quien lo supere. Pero también pide lo mismo: “Si la gente me elige, les pido que me acompañen con amor. Yo los voy a recibir con cariño”.
Con discurso aguerrido, cifras en mano y una narrativa de resistencia, Quintero apuesta por convertirse en el heredero del proyecto político de Gustavo Petro. La consulta de octubre será su primer termómetro. Y por ahora, en La Guajira, el mensaje parece haber calado.