Histórico el alcalde de Manaure Jhon Pimienta y el gobernador Jairo Aguilar lograron generar una proyección de 150 mil toneladas de sal para 2025

En medio de los festejos por un nuevo aniversario de la vida administrativa del municipio de Manaure, el alcalde Jhon Pimienta Jusayú se subió al escenario no solo para celebrar, sino para rendir cuentas. Lo hizo con pasión, claridad y una visión empresarial que ha marcado su mandato desde el primer día. Y aunque «cuando se mete octubre, ya viene diciembre», como dijo en su discurso, el mandatario dejó claro que no se detiene ni en época de fiestas: “Aquí estamos trabajando por Manaure, con visión, con planificación y sobre todo con propósito social”.

Con formación como Administrador de Empresas de la Universidad de La Guajira, Pumienta ha liderado su gobierno bajo los cuatro principios fundamentales del proceso administrativo: planear, organizar, ejecutar y controlar

“En 2024 planificamos, en 2025 organizamos y en 2026 ejecutamos 10 proyectos macro”, anticipó. Asegura que desde noviembre llegarán grandes inversiones que transformarán al municipio: “Las volquetas y los carros grandes no se van a entender cuando comencemos a ejecutar esos contratos”.

Con más de 400 mil millones de pesos gestionados ante entidades departamentales y nacionales, y un presupuesto municipal aprobado por el Concejo de 170 mil millones de pesos, el mandatario reconoce que el camino no ha sido fácil. 

Más aún cuando el 60% de ese presupuesto se va en gastos de funcionamiento y solo el 20% queda para operatividad. “De recursos propios solo nos quedan menos de 4 mil millones de pesos. 

¿Qué puede hacer un alcalde con eso? Pintar parques, limpiar calles, hacer obras pequeñas. Pero nosotros no nos quedamos ahí”.

Y es que si algo ha caracterizado a este gobierno es su capacidad de resiliencia administrativa y de convertir la crisis en oportunidad. Prueba de ello es la transformación que vive hoy SAMA, la empresa salinera más importante del municipio, que estuvo a punto de desaparecer.

El renacer de SAMA: de la ruina al motor productivo de Manaure

Cuando Jhon Pimienta llegó al gobierno, encontró a SAMA (Salinas Marítimas de Manaure) en estado crítico. “Yo no soy ingeniero químico, no soy industrial, solo conocía la sal para cocinar. Pero entendí el valor ancestral, cultural y económico que tiene la sal para nuestro pueblo. Mi abuela Carmen y nuestros ancestros vivieron de esa cosecha”, recordó el alcalde.

En 2024, la proyección era clara: liquidar a SAMA. No había producción desde hace más de diez años, no había activos, ni recursos, ni empleados con garantías. La sal que se producía, lo poco que salía, era de baja calidad, producida de forma rudimentaria aprovechando lluvias y cristalización con químicos, muy lejos del proceso técnico con agua de mar.

“Nos reunimos con los asociados, con el gobernador, con todos los actores. ¿Qué tenía SAMA? Nada. Solo deudas, y una de ellas tan grande que ni el Banco de la República la podía pagar”, contó el mandatario.

Pero Pimienta no se dio por vencido. Inició un plan de emergencia, nombró un nuevo gerente —también administrador de empresas— y apostó por recuperar una parte del sistema S1, un antiguo sistema de bombeo que permitía llenar los cristalizadores con agua de mar para una sal de alta calidad. S1 llevaba 15 años inoperante.

Con apoyo del gobernador Jairo Aguilar Deluque, se consiguió una de las bombas y se electrificaron 2 kilómetros con una inversión cercana a los 400 millones de pesos, incluyendo transformadores. “Yo doné otra bomba, que costó cerca de 70 millones, no fue con recursos públicos. El resultado de eso fue que pasamos de producir cero a generar una proyección de 150 mil toneladas de sal para 2025”.

A pesar del escepticismo de algunos —“algunos dijeron que eso era un chorrito de miau”, comentó entre risas—, hoy SAMA garantiza el empleo de 80 trabajadores, sustenta a 200 camioneros y da estabilidad a más de 200 familias. “Ese chorrito hoy es esperanza, ese chorrito salvó una empresa”.

Las claves del éxito: sentido de pertenencia y buena administración

Pero más allá de los números, Pimienta fue directo: “El problema de SAMA no ha sido el pueblo, han sido los malos administradores. A SAMA le ha faltado sentido de pertenencia y capacidad de gestión. Solo la ordeñaron y nadie pensó en invertir”.

Comparó la situación con un negocio de gallinas: “Sacaban la sal, la vendían, y cuando se acabó, se acabó todo. Nadie compró una bomba nueva, nadie pensó en el futuro. Así no se administra”.

Hoy SAMA respira. La nómina está al día, la seguridad social también. El Ministerio de Minas ya recibió el 51% de las acciones que antes estaban en manos del gobierno, y ahora se espera que el presidente Petro cumpla la promesa de inyectar 60 mil millones de pesos para construir un nuevo muelle, una planta de lavado y estabilizar las finanzas.

“Si eso se da, SAMA no solo tendrá 80 empleados. Tendrá 1.000. Tendremos barcos exportando sal, no solo camiones. El sueño es grande, pero es posible. Soñar no cuesta nada”, dijo Pimienta con una sonrisa.

El futuro: agua, desarrollo y dignidad

El alcalde cerró su intervención prometiendo que el próximo tema clave será el agua. “La sal se salvó, ahora vamos por el agua. No podemos tener un municipio costero con problemas de abastecimiento. Ese será nuestro próximo gran paso”, afirmó.

Y mientras los niños jugaban en los parques recién pintados y la comunidad celebraba un aniversario más de vida administrativa, el mensaje del alcalde quedó claro: una buena administración no es solo ejecutar recursos, es transformar vidas.

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