La Asamblea Departamental de La Guajira parecía una más, pero no lo era. En los pasillos se respiraba un aire distinto, mezcla de expectativa y certeza. Los diputados llegaban uno a uno, saludando con breves apretones de manos, mientras el murmullo iba llenando el recinto Luis A Robles.
Al fondo, entre conversaciones cruzadas y carpetas abiertas, resaltaba la figura del diputado Luis Reinaldo “Regi” Barros Estrada, quien desde temprano mostraba la serenidad de quien sabe que su nombre lleva tiempo tomando fuerza.

Poco después, la votación confirmó lo que ya se intuía: con once votos, Barros Estrada fue elegido presidente de la Asamblea de La Guajira para el periodo legislativo 2026. Un aplauso cerrado acompañó el anuncio. Los presentes no solo celebraban un triunfo político, sino la consolidación de un liderazgo que, con paso firme, ha sabido abrirse camino dentro de la bancada del Partido de la U.
Al asumir la palabra, Rigi Barros no escondió la emoción. Su voz, firme pero marcada por la gratitud, llenó el salón.
“A donde siempre he querido llegar”, dijo al iniciar, agradeciendo a sus compañeros por el voto de confianza. “Este 2026 será un año de grandes retos y desafíos para la Asamblea Departamental y para La Guajira”.

Entonces comenzó un recorrido verbal por las prioridades que marcarán su presidencia: la vigilancia al avance del proyecto de la Marina y el Malecón de Riohacha, el seguimiento al proyecto de la planta de tratamiento de aguas residuales, y el fortalecimiento de la Universidad de La Guajira, una causa que —según recordó— la Asamblea ha defendido con constancia.
El diputado también se comprometió a monitorear el cumplimiento de la sentencia T-302 y otras decisiones judiciales que urgen atención en los municipios más afectados. Habló de la necesidad de fortalecer la red vial del departamento, especialmente en zonas históricamente rezagadas como Manaure, Uribia y La Alta Guajira.
No faltó el tema turístico, una apuesta que definió como clave para el desarrollo del departamento: “La transición económica debe orientar sus esfuerzos hacia el turismo, porque allí están puestas las esperanzas de La Guajira”.
Otro punto que subrayó fue la seguridad, una preocupación común en los municipios que ha visitado: “Tenemos que diseñar estrategias conjuntas para garantizar tranquilidad a todos los habitantes”.
En su discurso también mencionó la urgencia de articular proyectos de agua potable y saneamiento básico, apoyar la ejecución del plan de desarrollo departamental, y vigilar la construcción de la nueva sede de la Asamblea, cuya entrega, dijo, debe cumplirse en los tiempos establecidos.

El recinto se escuchaba con atención mientras Barros Estrada, detallaba cada meta, cada propósito, sin dejar fuera la modernización interna de los procesos administrativos de la corporación. También destacó que la Asamblea seguirá siendo un espacio de “puertas abiertas”, donde jóvenes y minorías étnicas puedan ser escuchados y participar.
Hacia el final, su discurso se volvió más íntimo. Agradeció a su familia, a sus amigos, a los anteriores presidentes que —según dijo— dejaron un camino de avance. “Prometo llevar las cosas por buen sendero y tratar de superarlos, si Dios me lo permite”, expresó antes de cerrar con un abrazo simbólico a los presentes.
Al terminar, un nuevo aplauso llenó el recinto. Afuera, el cielo despejado parecía acompañar ese momento en el que Regi Barros, con la mirada puesta en el primero de enero del 2026, asumía no solo un cargo, sino un compromiso: conducir a la Asamblea por un año decisivo para el futuro de La Guajira.