Darío Molina Romero es definido por muchos como un joven empresario, emprendedor y visionario, con profundas raíces guajiras que han marcado su vida personal y profesional. “Mi madre es guajira, riohachera, y mi padre es paisa, antioqueño. Desde pequeño crecí con esas dos culturas, pero siempre con un amor muy fuerte por La Guajira”, afirma Molina, quien a lo largo de los años ha consolidado un importante recorrido en el sector empresarial de Riohacha.
Del empresariado a la innovación urbana
Su visión empresarial lo impulsó, en el año 2017, a apostarle a un proyecto innovador para la ciudad: la construcción de una plazoleta de comidas, pionera en Riohacha. El proyecto, ubicado en la calle 14 y conocido como Picnic Rioh, funcionó durante ocho años y generó más de 100 empleos directos, convirtiéndose en un espacio de referencia para propios y visitantes.
“Llegué a Riohacha con una visión clara. Veíamos la necesidad de espacios modernos, de encuentro, y logramos consolidar ese proyecto”, recuerda Molina, quien asegura que esa experiencia le permitió identificar otra gran falencia en la ciudad: la falta de espectáculos y conciertos de alto nivel.
El salto a la industria del entretenimiento
Tras la pandemia, en el año 2021, Darío Molina decidió asumir un nuevo reto: incursionar en la producción de eventos musicales. “Iniciamos con el primer concierto y gracias a Dios y al respaldo del público de Riohacha, el proyecto comenzó a crecer”, señala.
El camino no fue improvisado. Molina reconoce que gran parte de su cercanía con el mundo artístico se la debe a su hermano Jaime Tulio Molina Rincón, hoy fallecido. “Mi hermano fue un artista innato, compositor y muy reconocido en el ámbito musical. Lamentablemente perdió la vida en un intento de atraco, pero a él le debo muchas de las amistades que hoy tengo en la música”, expresa con emoción.
Gracias a ese legado, Darío logró estrechar lazos con reconocidos artistas como Óscar Gamarra, Haffit David, Wilfred Arrieta, Goyo Gutiérrez, Carlos Díaz, Edgardo Bolaño, entre otros, así como con casas productoras como Cantillo Producciones, aliados clave en la consolidación de espectáculos de alto nivel.
La Caseta 360: un antes y un después Cierra la puerta
De esa evolución nació la Caseta 360, un concepto innovador nunca antes visto en Riohacha, con una tarima de cuatro caras que transformó la experiencia del público. “Fuimos modernizando la puesta en escena hasta llegar a montar dos tarimas y lograr un mano a mano exitoso entre dos artistas riohacheros que hoy dejan en alto el nombre de la ciudad”, explica.
El evento más reciente marcó un hito: un concierto con Óscar Gamarra y Haffit David, que logró un sold out días antes y alcanzó más de un millón de visualizaciones en menos de 30 días, posicionando a Riohacha en la conversación musical a nivel regional y nacional.
“Ha sido la mejor experiencia que he tenido. Es el evento con mayor asistencia y mayor inversión que hemos hecho, y gracias a Dios salió como lo soñamos”, afirma Molina.
Riesgo, fe y visión de futuro
Detrás del éxito, Darío Molina reconoce que hay noches de trasnocho, decisiones difíciles y altos riesgos económicos. “Esto no es fácil. Siempre de la mano de Dios, porque sin Él nada de esto sería posible. En La Guajira no muchos se atreven a hacer este tipo de inversiones”, puntualiza.
Hoy, gracias a ese éxito, Molina está en la mira de empresarios y ciudades como Santa Marta, Valledupar, Barranquilla y Cúcuta, que han manifestado interés en replicar el formato de la Caseta 360. Mientras tanto, ya proyecta un magno evento para el año 2027, correspondiente al volumen 5 de esta innovadora propuesta.
Creer en Riohacha
Durante el concierto, el mensaje fue claro: “Hay que creer en la tierra, creer en Riohacha. Esta es una ciudad preparada para grandes eventos, con un enorme potencial turístico”, destacó Molina, agradeciendo el respaldo de la Alcaldía de Riohacha, al alcalde Genaro Redondo, a la Gobernación de La Guajira y al gobernador Jairo Alfonso Aguilar, así como a todas las autoridades y personas que apoyaron el proyecto.
Un mensaje final
Para finalizar, Darío Molina envía un mensaje a los emprendedores, estudiantes y jóvenes soñadores: “Mi consejo es creer en uno mismo y creer en Dios. Siempre habrá dificultades, pero cuando uno cree en sí mismo y pone a Dios de primero, puede sacar adelante cualquier proyecto”.
Así, Darío Molina Romero continúa consolidándose como un referente del emprendimiento, la innovación y la apuesta cultural en Riohacha, demostrando que con visión, fe y trabajo, los grandes proyectos también pueden nacer y crecer en La Guajira.