ESEPGUA: 4 años que transformaron la historia del agua en La Guajira

Cuando La Guajira había perdido la Fe, tras la inestabilidad política y un crédito de 90 millones de dólares con el Banco Mundial, que marcaron al departamento incluso en la mejor época de regalías, y luego de una intervención del Gobierno Nacional, 

se creo ESEPGUA, una empresa hecha desde la Guajira y para la Guajira, con la misión de iniciar desde cero la tarea más urgente del departamento: llevar agua a su gente.

Antes de su creación, La Guajira vivía una crisis institucional profunda. La corrupción, la discontinuidad administrativa y los vacíos técnicos dejaron obras abandonadas, plantas sin operar y contratos fallidos. A esto se sumaba una tragedia humanitaria: miles de niños indígenas fallecieron por causas asociadas a la falta de agua potable y desnutrición. La Corte Constitucional declaró un estado de cosas inconstitucional y exigió soluciones estructurales.

La Guajira necesitaba empezar de nuevo.

*Una empresa Guajira que devolvió la  esperanza*

Entre 2022 y 2025 se ejecutaron 63 proyectos de agua potable y saneamiento básico, que beneficiaron a 318.000 habitantes y generaron más de 5.000 empleos directos.

Ese talento local permitió recuperar la credibilidad y demostrar que La Guajira sí puede administrar y transformar su sistema hídrico.

Resultados históricos: más agua, más empleo, más cobertura

Se lograron avances como:

• 20 centros de producción de agua en zonas rurales.

• Entrega de 60 millones de litros de agua en carrotanques a territorios dispersos históricamente olvidados.

• Recuperación de 13 de 16 obras abandonadas, reactivando sistemas que hoy abastecen a comunidades enteras.

Las obras llegaron a Riohacha, Manaure, Uribia, Maicao, San Juan del Cesar, Fonseca, Distracción, Hatonuevo, Dibulla, Urumita, Villanueva, El Molino y La Jagua del Pilar.

En la Alta y Media Guajira, la cobertura rural pasó del 2% al 35%, conectando a familias indígenas que nunca habían recibido agua por red.

Una etapa de transición que demostró que sí era posible

ESEPGUA culmina una etapa de transición marcada por dificultades reales: vías de acceso críticas, inseguridad en zonas rurales, paros constantes y barreras institucionales.

A pesar de todo ello, la entidad demostró que sí es posible llevar agua a La Guajira.

Sin embargo, también hubo territorios donde la negligencia administrativa municipal impidió avanzar. La falta de documentos, permisos ambientales, certificaciones y planes de acción municipales bloqueó proyectos indispensables.

ESEPGUA ha puesto estas situaciones en conocimiento de los entes de control, confiando en que la justicia permitirá completar las obras donde hoy no se ha logrado llegar.

Gestión moderna, técnica y transparente

Durante estos cuatro años se logró:

• Organizar y sacar adelante 36 proyectos de agua gracias a la Ventanilla Única Departamental.

• Mejorar la calidad del agua en 6 municipios, que pasaron de tener agua “inviable sanitariamente” a contar con agua apta para el consumo humano.

• Instalar nuevos puntos de revisión, que permiten vigilar permanentemente la calidad del agua.

• Entregar herramientas a comunidades rurales para que puedan verificar por sí mismas el estado del agua que consumen.

• Apoyar los procesos de aseguramiento, fortaleciendo el control, seguimiento y mejora de los sistemas de agua en todo el departamento.

Además, se fortalecieron alianzas con el Gobierno Nacional, Ecopetrol, Petrobras y otras entidades que ampliaron la capacidad técnica e institucional.

Lo que viene: soluciones estructurales y de largo plazo

Para el próximo cuatrienio, ESEPGUA proyecta:

• Aumento de la cobertura rural.

• Expansión de sistemas para comunidades indígenas.

• Optimización de plantas y redes urbanas.

• Nuevos centros comunitarios para agua potable.

• Tecnologías de punta para desalar agua de mar.

• El gran sueño de ESEPGUA: Reactivación completa de la represa del Ranchería para garantizar agua permanente.

Conclusión: En la Guajira ESEPGUA está cambiando la manera de hacer las cosas y las está haciendo bien.

La historia del agua en La Guajira cambió.

Pasó del abandono a la presencia institucional; de las obras inconclusas al cumplimiento; de la muerte por sed a la ejecución real de proyectos.

ESEPGUA demostró que La Guajira sí puede.

Que su gente puede.

Que el territorio puede construirse desde adentro.

Cuatro años después, hay resultados, hay agua, hay empleo, hay capacidad técnica y, sobre todo, hay futuro.

La empresa de todos los guajiros seguirá cumpliendo la palabra.

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