Por Sait Ibarra Lopesierra
Las elecciones a la Cámara en Riohacha dejaron una competencia cerrada entre Pablo Parra Córdoba y Jorge Armando Figueroa Angarita. Sin embargo, en política hay una regla que rara vez falla: quien obtiene la mayor votación siempre parte con ventaja para las disputas que vienen.
Pablo Parra alcanzó 14.069 votos (20,90 %), superando a Jorge Figueroa, que obtuvo 13.781 votos (20,47 %). Aunque la diferencia fue corta, el hecho de encabezar la votación en la ciudad tiene un peso político importante. No solo representa más respaldo ciudadano, sino también la demostración de una estructura electoral capaz de movilizar votantes.
En territorios como Riohacha, donde las elecciones locales suelen depender de liderazgos, alianzas y organización territorial, lograr la mayor votación se convierte en una señal de fuerza política. Significa que existe un liderazgo con capacidad de convocatoria y una base electoral que podría proyectarse hacia otras contiendas, como la alcaldía.
Esto no quiere decir que el camino esté definido. La cercanía en los resultados muestra que existen al menos dos sectores políticos fuertes en la ciudad, lo que anticipa que la próxima disputa por la alcaldía podría ser altamente competitiva. Sin embargo, iniciar con la mayor votación siempre ofrece una ventaja estratégica: posiciona liderazgos, fortalece estructuras y atrae alianzas.
En política, los números no solo cuentan votos; también construyen narrativas de poder. Y en esta ocasión, quien logró encabezar las votaciones en Riohacha tiene hoy un punto de partida más favorable para influir en el futuro político de la ciudad.
Porque al final, en la dinámica electoral, liderar las urnas no garantiza la victoria futura, pero sí marca quién comienza la carrera desde adelante.