“Gracias a mi familia Peralta en Mongui hoy mi corazón está lleno de gratitud”, Martha Peralta

Abrazos sinceros, sonrisas que no se apagaban y un ambiente cargado de orgullo colectivo, el pequeño corregimiento de Monguí, en jurisdicción de Riohacha, vivió un encuentro que quedará grabada en la memoria de familia Peralta Allí, la senadora electa Martha Peralta regresó a sus raíces para compartir con su familiares y su gente el triunfo alcanzado en las urnas, en un encuentro que fue mucho más que una celebración: fue una reafirmación de identidad, familia y compromiso.

Desde tempranas horas, la familia Peralta comenzó a reunirse en torno a un mismo sentimiento. El homenaje inició con una eucaristía de acción de gracias, en la que familiares, amigos y vecinos elevaron plegarias por el nuevo camino político que emprende la dirigente guajira. 

Bajo la mirada devota de la Virgen de Santa Rita de Casia, símbolo de fe para la comunidad, se encomendó el futuro de quien hoy representa no solo a su región, sino a todo un país.

Tras la bendición, el ambiente solemne dio paso a la alegría. La música irrumpió con una serenata dedicada a las mujeres de la familia Peralta y, de manera especial, a la senadora electa. Las notas musicales se mezclaron con risas, fotografías improvisadas y abrazos interminables, como si cada gesto buscara congelar el instante de un triunfo que pertenece a todos.

Pero el encuentro no se detuvo en la celebración. Hubo espacio para la memoria y la reflexión. El abogado Jaime Peralta tomó la palabra y ofreció una “radiografía” del apellido Peralta que los une, evocando a quienes ya no están, pero dejaron una huella profunda en Monguí. Su intervención fue un recordatorio de que los logros presentes se sostienen sobre las bases construidas por generaciones pasadas.

Después llegó el momento más esperado. Con voz firme, pero visiblemente emocionada, Martha Peralta se dirigió a su gente. Agradeció a su familia, a sus amigos y a cada rincón que hizo posible su victoria. “Hoy mi corazón está lleno de gratitud”, expresó, reconociendo que el triunfo no solo se gestó en su pueblo natal.

Su discurso fue un recorrido íntimo por su historia personal. Recordó a su padre como ejemplo de generosidad y servicio, valores que aseguró hoy guían su vida pública. “Yo soy el reflejo de lo que era mi padre”, afirmó, dejando claro que su compromiso no distingue entre quienes votaron por ella y quienes no.

Lejos de triunfalismos, su mensaje estuvo marcado por la cercanía. Habló como hija del pueblo, como vecina, como aliada. Insistió en que su cargo no la distancia de sus raíces y que seguirá siendo la misma Martha Peralta dispuesta a tender la mano.

Uno de los puntos centrales de su intervención fue el desarrollo de Monguí. Mencionó los avances en la construcción del templo, una obra que, según resaltó, no le pertenece a ningún líder político, sino a toda la comunidad. 

Describió con detalle los progresos: ventanas instaladas, parte del piso listo, elementos religiosos adquiridos gracias al esfuerzo conjunto de vecinos, amigos y el acompañamiento constante del padre John.

Más allá de la infraestructura, la senadora hizo un llamado a la unidad. Insistió en la necesidad de dejar de lado el egoísmo y trabajar en equipo para enfrentar los desafíos del corregimiento: el acueducto inconcluso, la falta de oportunidades para los jóvenes y la necesidad de fortalecer espacios comunitarios.

Con tono realista, también habló de la política sin idealizarla. Reconoció que no es un camino de perfección, pero sí de decisiones, de priorizar esfuerzos y de rodearse de quienes permanecen en los momentos difíciles. En ese sentido, invitó a la comunidad a construir juntos un proyecto colectivo que trascienda intereses individuales.

El sueño, dijo, es grande: convertir a Monguí en un lugar que no solo viva del dulce, sino también del turismo; un destino donde las familias quieran celebrar sus momentos importantes y donde las nuevas generaciones encuentren oportunidades para quedarse y crecer.

El homenaje  cerró como empezó: con emoción. Entre aplausos y miradas llenas de esperanza, quedó claro que el triunfo de Martha Peralta no se siente como una victoria individual, sino como un logro compartido.

En Monguí, ese día, no solo se celebró una curul en el Senado. Se celebró la historia de un pueblo que, desde su sencillez, demostró que cuando la comunidad se une alrededor de un sueño, el futuro deja de ser una promesa lejana y empieza a construirse, paso a paso, entre todos.

En su intervención, la dirigente política fue enfática al asegurar que su trayectoria ha estado marcada por el respeto y la solidaridad hacia su gente. “Jamás me he prestado para causarle un daño a un guajiro y menos a un monguillero, jamás lo haría”, expresó, al tiempo que subrayó que, independientemente de las diferencias, siempre ha estado dispuesta a tender la mano a quienes lo necesiten.

La senadora electa también resaltó que su nuevo rol no cambiará su esencia ni su cercanía con la comunidad. “Hoy soy senadora de la República, pero no voy a dejar de ser Martha Peralta”, afirmó, reiterando que seguirá siendo una aliada para abrir oportunidades a los jóvenes y apoyar a quienes tengan sueños de superación.

Durante su discurso, Peralta hizo referencia a las acciones que ha impulsado en su territorio, entre ellas el apoyo a iniciativas comunitarias como la construcción del templo y el fortalecimiento de actividades productivas, incluyendo la entrega de estufas para las tradicionales dulceras del corregimiento.

Asimismo, reconoció que la política no es un camino fácil, pero destacó la importancia de rodearse de personas leales, especialmente en los momentos difíciles. En ese sentido, aseguró que su equipo ha comenzado a priorizar esfuerzos para concentrarse en proyectos que generen un impacto real en la comunidad.

Uno de los puntos centrales de su intervención fue el avance en la construcción del templo de Monguí, una obra que, según indicó, pertenece a toda la comunidad. “No es para mí, es para todos”, señaló, al explicar que este tipo de proyectos también pueden convertirse en una oportunidad para impulsar el turismo religioso y dinamizar la economía local.

Peralta también abordó las necesidades más urgentes del corregimiento, como el estancamiento del acueducto y el alcantarillado, comprometiéndose a gestionar soluciones. De igual manera, hizo un llamado a fortalecer la participación de los jóvenes en procesos comunitarios y a trabajar de la mano con la Junta de Acción Comunal para sacar adelante nuevas iniciativas.

En su mensaje, la senadora resaltó además el valor de la fe en su vida y en la comunidad, destacando la importancia de la unidad y el trabajo colectivo para superar las dificultades.

Finalmente, Martha Peralta agradeció el respaldo recibido en las elecciones y reiteró que su triunfo no es individual, sino de todo un pueblo. “Este logro es de Monguí, es del pueblo y es de Colombia”, concluyó.

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