Con profundo dolor y resignación cristiana, familiares, amigos y allegados lamentan el fallecimiento de Nicolás Alberto Freile Magdaniel, quien partió a la eternidad a la edad de 74 años en la ciudad de Riohacha, dejando un legado de amor, respeto y buenos recuerdos entre quienes tuvieron el privilegio de compartir su vida.
Hijo de los ya fallecidos Juaco Freile y Ana Bella Magdaniel, Nicolás fue reconocido por su carácter noble, su sobriedad, su disciplina y su inquebrantable compromiso con los valores familiares. Su existencia estuvo marcada por la honestidad, la solidaridad y el afecto sincero que brindó a cada persona que formó parte de su camino.
Sus hijos, Nicolás y Fátima Freile Ollante, hoy recuerdan con gratitud a un padre ejemplar, siempre dispuesto a orientar con sus consejos positivos y a compartir momentos inolvidables en las tertulias familiares que tantas veces tuvieron lugar en la tradicional Casa del Libro. Allí, entre conversaciones, anécdotas y enseñanzas, fue construyendo recuerdos que hoy permanecen vivos en la memoria de sus seres queridos.
Quienes lo conocieron coinciden en describirlo como un hombre íntegro, un hermano solidario, un tío afectuoso y un primo ejemplar. Su presencia transmitía serenidad y confianza, cualidades que le permitieron ganarse el cariño y el respeto de toda una comunidad.
El dolor por su partida se siente profundamente entre hermanos, sobrinos, tíos, primos, amigos y vecinos. Sin embargo, junto a la tristeza florece también el agradecimiento por haber compartido la vida con una persona tan especial. Entre lágrimas, una de sus primas expresó:
“No pensé que fuera él quien partiera antes que yo. Esta pérdida es irreparable. Pido a Dios que nos dé la fortaleza para avanzar en esta vida transitoria”.
Hoy, quienes lo amaron encuentran consuelo en la fe, convencidos de que Nicolás Alberto Freile Magdaniel ha emprendido el camino hacia el encuentro con aquellos seres queridos que lo precedieron en la partida. Su familia eleva oraciones para que el Señor lo reciba en su gloria eterna y bajo la protección del Sagrado Corazón de Jesús.
Aunque su ausencia deja un vacío imposible de llenar, su legado permanecerá vivo en cada enseñanza, en cada recuerdo compartido y en el corazón de quienes tuvieron la dicha de llamarlo padre, hermano, tío, primo o amigo.
Descansa en paz, Nicolás Alberto Freile Magdaniel. Tu memoria seguirá iluminando la vida de quienes te amaron y tu ejemplo permanecerá para siempre entre nosotros.