En una tierra donde la cultura se expresa a través de la música, la danza, los colores y las tradiciones que han pasado de generación en generación, surge una nueva propuesta artística que busca abrirse espacio en el corazón de los riohacheros. Se trata de El Brillo de las Cayeras, una comparsa que nació del amor por la cultura guajira y del firme propósito de exaltar el talento de las mujeres a través del arte.
Detrás de este proyecto se encuentra Jasser Molina, un gestor cultural oriundo de Fonseca que ha dedicado gran parte de su vida a la danza y al trabajo comunitario. Su sueño no era simplemente conformar un grupo de baile; quería construir una familia artística capaz de representar con orgullo la identidad cultural de La Guajira y aportar al crecimiento de las expresiones folclóricas de la región.
La historia de esta comparsa comenzó con una idea sencilla pero poderosa: crear un espacio donde las mujeres pudieran desarrollar sus talentos, fortalecer su autoestima y convertirse en protagonistas de un proceso cultural que las visibilizara y les permitiera expresar, a través de la danza, toda la riqueza de sus raíces.
Para Molina, el arte tiene la capacidad de transformar vidas. Esa convicción fue la chispa que encendió el proyecto y que hoy mantiene motivado a un grupo de mujeres que comparten la misma pasión por la cultura.
Un nombre cargado de identidad
El nombre de la comparsa no fue escogido al azar. Cada palabra encierra una historia y un profundo sentido de pertenencia.
“El Brillo de las Cayeras” es un homenaje a la mujer guajira. La inspiración nace en Fonseca, municipio del sur de La Guajira donde creció Jasser Molina y donde existe una frase que forma parte de la identidad local: “Fonseca, tierra de cantores, higuitos y cayenas”.
La cayena, una flor común en los patios y jardines de los hogares guajiros, representa belleza, resistencia, color y vida. Sus pétalos vibrantes evocan la alegría característica del Caribe, mientras que su capacidad de florecer bajo el intenso sol de la región simboliza la fortaleza de la mujer.
Por eso, cuando se habla del brillo de las cayeras, se habla también de la luz propia que poseen las mujeres guajiras: mujeres luchadoras, resilientes, emprendedoras y llenas de talento, capaces de iluminar cualquier escenario con su presencia.
Cada integrante de la comparsa lleva consigo esa representación simbólica que busca transmitir un mensaje de empoderamiento y orgullo por las raíces culturales del departamento.
Más que una comparsa, una familia
Aunque su creación es reciente, El Brillo de las Cayeras ha logrado consolidar un equipo humano unido por la disciplina, el compromiso y el amor por la cultura.
Lo que comenzó como una propuesta artística se ha transformado en un proyecto sólido que reúne a mujeres con diferentes historias de vida, pero con un objetivo común: representar dignamente a Riohacha y demostrar que la cultura sigue siendo una herramienta de transformación social.
Durante meses de preparación, ensayos y jornadas de trabajo, las integrantes han fortalecido no solo sus capacidades técnicas en la danza, sino también los lazos de amistad y compañerismo que hoy caracterizan al grupo.
La confianza, el respeto mutuo y el sentido de pertenencia se han convertido en pilares fundamentales de una iniciativa que busca mantenerse en el tiempo y seguir creciendo.
Para muchas de sus integrantes, pertenecer a la comparsa ha significado una oportunidad para descubrir talentos, fortalecer su autoestima y encontrar un espacio donde expresar libremente sus capacidades artísticas.
Vestuario inspirado en la esencia femenina
Uno de los elementos que más llama la atención dentro de cualquier comparsa es el vestuario, y en El Brillo de las Cayeras cada detalle ha sido cuidadosamente pensado.
Los diseños están inspirados en la esencia de la mujer y en los elementos que representan la alegría, el colorido y la identidad del Caribe colombiano.
Las prendas buscan reflejar elegancia, fuerza y autenticidad. No se trata únicamente de lucir atuendos vistosos, sino de transmitir un mensaje cargado de simbolismo cultural.
Cada textura, cada color y cada accesorio forman parte de una narrativa visual que exalta las raíces guajiras y celebra el papel de la mujer dentro de la sociedad.
La intención es que, al desfilar o bailar en los escenarios, las integrantes puedan contar una historia a través de su imagen y convertirse en embajadoras de la riqueza cultural de la región.
La mirada puesta en el Festival Francisco el Hombre 2026
El Festival Francisco el Hombre se ha consolidado como uno de los eventos culturales más importantes del Caribe colombiano y una de las vitrinas más relevantes para el talento artístico de La Guajira.
Desde esa perspectiva, Jasser Molina visualiza la edición 2026 como una gran oportunidad para seguir fortaleciendo la cultura regional y generar nuevos espacios para las expresiones artísticas.
Considera que el festival debe continuar creciendo y evolucionando, integrando diferentes manifestaciones culturales que permitan el encuentro entre la tradición y las nuevas propuestas creativas.
Para El Brillo de las Cayeras, participar y hacer presencia en escenarios de esta magnitud representa una oportunidad para mostrar el trabajo realizado y aportar al fortalecimiento de la identidad cultural guajira.
La comparsa aspira a convertirse en una de las agrupaciones que contribuyan a enriquecer el panorama artístico del departamento y a mantener vivas las tradiciones que identifican a la región.
Un llamado a creer en la cultura
Más allá de los ensayos, los vestuarios y las presentaciones, existe un mensaje que Jasser Molina quiere transmitir a todos los habitantes de Riohacha.
El director de la comparsa considera que cada proyecto cultural requiere del respaldo de la comunidad para poder crecer y consolidarse.
Detrás de cada iniciativa artística hay personas que invierten tiempo, esfuerzo y recursos para mantener vivas las tradiciones y generar oportunidades para nuevas generaciones.
Por eso, hace un llamado a los riohacheros para que crean en el talento local y apoyen los procesos culturales que nacen desde el amor por la tierra.
“La cultura necesita del compromiso de todos. Cuando apoyamos el arte, también estamos construyendo identidad, desarrollo y futuro para nuestra ciudad y para nuestra región”, expresa.
Una luz que comienza a brillar
En medio de los desafíos que enfrentan muchas iniciativas culturales, El Brillo de las Cayeras emerge como una propuesta cargada de esperanza, creatividad y sentido de pertenencia.
Su historia apenas comienza, pero ya refleja el esfuerzo de un grupo de mujeres y de un director que decidieron apostar por el arte como vehículo de transformación y encuentro comunitario.
Con cada ensayo, cada paso de baile y cada presentación, la comparsa continúa fortaleciendo un sueño colectivo que busca exaltar la riqueza cultural de La Guajira y proyectarla hacia nuevos escenarios.
Como las cayenas que florecen en los patios guajiros desafiando el sol y el viento, estas mujeres avanzan con determinación, llevando consigo el brillo de una identidad que se niega a desaparecer y que hoy encuentra en la danza una nueva forma de expresión.
El Brillo de las Cayeras no es solamente una comparsa. Es el reflejo de una generación que cree en la cultura, en el talento local y en la capacidad del arte para construir comunidad. Una luz que empieza a iluminar los escenarios de Riohacha y que aspira a seguir creciendo hasta convertirse en símbolo de orgullo para toda La Guajira.